Las muchas adicciones

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Dice el comentarista que el fenómeno de las adicciones no son exclusivos de los deportistas…
Imágenes tomadas de Internet

Por Pedro A. Pulido, publicado en la Revista Semana.

En la edición N°1768, el periodista Antonio Caballero escribe sobre el dopaje. El señor Google, que de todo sabe, define el dopaje como el uso de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento en actividades deportivas. En muchas ocasiones estas sustancias, que en principio se usaron para mejorar resultados, las sigue usando el deportista porque se ha vuelto adicto a ellas. Y entonces aparece el término adicción, el cual define Google como el “Hábito de conductas peligrosas o de consumo de determinados productos, en especial drogas, y del que no se puede prescindir o resulta muy difícil hacerlo por razones de dependencia psicológica o incluso fisiológica“.

Creo que estos fenómenos no son exclusivos de los deportistas y las adicciones no se presentan solamente a medicamentos prohibidos o controlados, y de pronto el problema no es el dopaje mismo sino las adicciones. Lo vemos todos los días en nuestros políticos y dirigentes que se han vuelto adictos al dinero y al poder, y son muchas veces los contratistas del Estado quienes por necesidad se han vuelto los “jíbaros” que suministran la sustancia adictiva, en este caso el dinero. Y digo que por necesidad porque si el adicto no recibe su dosis cambia de proveedor.

Y los dirigentes se han vuelto adictos al poder, casi siempre cuando acceden a un cargo (fiscal, procurador, senador o presidente) y descubren esa sensación de superioridad, esa liberación de hormonas y sustancias que les permiten alimentar su ego, no quieren, ni pueden abandonar ese vicio.

Y los mismos periodistas también se sienten poderosos e influyentes y los hace felices ser amigos o contertulios de los políticos que tienen el poder, de los contratistas que tienen el dinero o de los artistas que tienen la atención. Y es por eso que asisten y se dejan ver en cuanto social anuncien disfrutando de la otra adicción a la comida, el alcohol o quien sabe que más. Y venden la otra sustancia que produce adicción que es la publicidad y el reconocimiento.

Y todas esas adicciones generan corrupción, y somos capaces de hacer lo que sea por obtener esa sustancia, ese vicio que nos haga sentir bien. Es parte de la naturaleza humana.

Nota del director: La anterior nota la tomamos de la revista Semana, edición 1771 (10 al 17 de abril de 2016), página 4ª en la sección cartas, en la que el señor Pedro Pulido, de la ciudad de Bogotá, comenta la columna de opinión del periodista Antonio Caballero titulada La diosa madre, edición 1768 de la revista Semana. (La diosa madre)

Recomendamos el artículo del diario El Mundo (España) La insana adicción al poder

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