Vuelve y juega… talanqueras al acceso a la cultura 2.0

Vuelve y juega… talanqueras al acceso a la cultura 2.0

2243
2
Compartir
Escueto y redundante cartel puesto a la entrada de la Biblioteca Pública Municipal de Yumbo. En el vidrio de la cartelera se refleja mi figura con la indigna bermuda... Foto www.todosesupo.com
Escueto y redundante cartel puesto a la entrada de la Biblioteca Pública Municipal de Yumbo. En el vidrio de la cartelera se refleja mi figura con la “indigna” bermuda…
Foto www.todosesupo.com

Por Juan de Dios Vivas-Satizábal, director www.todosesupo.com

Siguen las talanqueras al acceso a la cultura en Yumbo. Pensé que las restricciones para ingresar a la Biblioteca Pública Municipal eran cosas del pasado, dignas de olvidar, y por ende ya superadas.

En la mañana de hoy viernes 2 de septiembre de 2016 sentí de nuevo el amargo sabor por culpa de las bermudas que yo vestía para mi comodidad y propias para estos días de calor. Mi forma de vestir hizo que el portero del edificio donde funciona la biblioteca no me dejara ingresar a consultar unos temas en la hemeroteca, y a plantearle al director, Alexánder Santamaría, unas propuestas en procura de difundir la historia de nuestro municipio.

Entendí, mas no compartí por considerarla ilógica, la razón que en buenos términos me indicaron el portero, así como el señor Jairo Gamboa, el mismo director de la Biblioteca y algunos servidores públicos que por algún motivo llegaban o salían del principal centro de consulta bibliográfica con que contamos los yumbeños.

Todos ellos coincidieron en decir que son normas establecidas por ordenamientos jerárquicos superiores que dan cuenta de la prohibición a ingresar a la Biblioteca en camisilla, pantaloneta y short corto (sic), en los hombres; y en las damas, en minifalda y short corto (sic)… Y es cierto, porque así dice el cartel puesto en la cartelera de la Biblioteca, cartel que quien lo hizo desconoce la flagrante redundancia escrita en el mismo.

Según me cuentan algunas personas, esta medida violatoria del derecho que le asiste a todo ciudadano para ingresar a un inmueble público como lo es la Biblioteca Municipal, también es aplicada en todas las dependencias de la administración pública municipal. Un adulto mayor, con dolor y rabia, me decía en la tarde de hoy que en días pasados perdió la ida hasta el casi CAMY II (antigua Curtiembres Titán) adonde se había dirigido a realizar una diligencia, porque también está puesta la prohibición del ingreso en pantalones cortos… y él infortunadamente así iba vestido.

A raíz de mi queja a través de las redes sociales, un conocido radicado en Nueva York me contó que en su último viaje que hizo para visitar a sus familiares aquí en Yumbo, quiso ingresar a la Biblioteca Municipal porque lo mataba la curiosidad por saber cómo se veía por dentro lo que fue el Teatro Belalcázar, el que frecuentamos en nuestra niñez y juventud . Dice que no lo pudo hacer porque andaba en bermudas, las mismas con las que en otras ciudades ha podido ingresar a Museos, Bibliotecas…, y que en Yumbo no pudo.

Otro me decía que la medida restrictiva en algunas partes obedece a la necesidad de preservar las buenas costumbres. Entonces, ¿de cuándo acá “el hábito hace al monje”?, porque el país está plagado de gentes muy bien vestidas, y que no siempre se caracterizan por sus buenas costumbres….

Pensé que era cosa del pasado
Hace cuatro años y cinco meses sufrí por la misma situación, esa vez en la portería del edificio del Instituto Municipal de Cultura de Yumbo. Y parece ser que la absurda medida, o no fue derogada en su momento o fue reactivada por la actual administración municipal.

Sea cual fuere la situación, lo cierto es que si queremos que Yumbo sea un Territorio de Oportunidades para la Cultura y la sana utilización del tiempo libre, lo mejor que nos puede pasar es que se franqueen las entradas… ¿Qué hará un joven en pantalones cortos, sentado en el parque y le asaltan las ganas de entrar a la Biblioteca a leer la prensa o un libro…?

Sigo convencido de que la forma de vestir de una persona no debe ser óbice para ingresar a un inmueble público. Forma de vestir que no atente contra la sana convivencia ciudadana ni contra la moral pública; pero impedir el ingreso por el uso de bermudas o minifalda eso sí que es algo que raya en el absurdo.

El concho, como dice un amigo
En vista de que en la mañana de hoy no pude ingresar a la Biblioteca Pública decidí quedarme sentado un rato charlando de historia de Yumbo con el portero, con Jairo Gamboa y con aquellas personas que se sorprendían al verme ahí, cómodamente instalado. No faltó quien pensara y me lo dijera que si era que me había resultado un contrato de Prestación de Servicios en la Admistración Municipal. Entre los muchos que me vieron hubo uno, éste sí contratista al servicio del Municipio, que me dijo:
Vea, mijo. Eso lo tumba usted con una tutela…

Sin embargo, no tengo tiempo para andar en vueltas en los estrados judiciales, como lo hizo el famoso abogado cartagenero Joaquín Torres Nieves, cuya historia anexo en esta crónica. Solo espero que la sindéresis y el buen criterio operen en las esferas de la Administración Municipal, donde surgió la norma que impide que se pueda ingresar a los edificios públicos luciendo ropa cómoda.

Abogado gana tutela: ahora puede entrar en bermuda a la Gobernación

Lo que pasó en el 2012… Cuando se le ponen talanqueras a la cultura

Hace cuatro años creí que todo estaba superado…

2 Comentarios

  1. Comentario de Camilo Mendoza, publicado el 3 de septiembre a las 9:56 en el Facebook de Juan de Dios Vivas-Satizábal.

    Querido vecino, pues en varias ocasiones, después de llegar de los cálidos parajes caleños, donde si uno va en un jean es cocinarse las piernas, me he dispuesto a retomar diversas actividades académicas en esta biblioteca, pero llego a la portería, después de bajarme de una buseta, con ganas de estudiar y soy frenado en seco con la frase “así no puede entrar”, y yo… pero si mis piernas peludas no le hacen daño al poco público del lugar. Ahora he visto el letrerito hasta en colegios…

    No solo eso es reprochable de la administración de una biblioteca pública, muchas veces me he visto frenado en mi hacer cuando de un momento a otro cierran el lugar o disponen de horarios poco cómodos, donde si llego a Yumbo tarde sé que no puedo consultar material o simplemente disponerme a leer para olvidar.

    Y así podría escribir las quejas más largas esta mañana en tanto a la atención, al estado de los materiales, el espacio y más. Solo me quedaría decir que sí, estas mediadas obedecen a una necesidad de sostener las buenas costumbres, esas que apalean las formas de educación integral y me detengo ahí porque me salgo de los chiros con ese tema.

    Hace ya mucho no voy por esos lares, creo que perdí el interés en sentarme a leer allá y tener que pararme a pedirle a alguien que hable más suave porque los “bibliotecarios” hacen poco en ese tema, o porque ellos mismos son los del ruido; espero que eso ya no sea así, que fuera cosa del pasado y la biblioteca, aunque con restricciones a la entrada, sea una ambiente propio para su fin.

  2. Comentario de María Eugenia Cuero Belalcázar publicado en el Facebook de Juan de Dios Vivas-Satizábal, el 3 de septiembre.
    Lamentablemente esas mismas trabas ocurren en otras entidades públicas de nuestro municipio, a las cuales no se puede ingresar vistiendo prendas propias de regiones cálidas (30-35 grados centígrados), así sea para asuntos cotidianos como pagar un impuesto o averiguar sobre un trámite.

    Sin embargo en esencia, seguimos cometiendo los mismos errores de cultura ciudadana y de convivencia; pero eso nadie trata de cambiarlo con mecanismos realmente educativos que nos conduzcan a un Yumbo mejor.