Cómo me duele la vida esta tarde…

Cómo me duele la vida esta tarde…

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Por Juan de Dios Vivas-Satizábal.
Me resisto a creer que es verdad. Más de media hora esperando a que me digan que ha sido una equivocación… Pero pasan los minutos, y nada que llega el mensaje… Por el contrario me confirman, me reconfirman varias voces, varios textos que sí, que fue encontrada muerta…

¡Cómo duele la vida, Nilsa Cecilia Ramos Barreto!, que te encontraron sin vida, que te la quitaron… ¿Quién, además de Dios, tiene potestad sobre la Vida? ¡Nadie!

Vos que tanto sufriste y reíste con mis locuras de juventud cuando fuimos compañeros de trabajo en la Alcaldía de Yumbo y luego en las Empresas Municipales de Cali, vos que tantas veces con lágrimas en los ojos me decías que me cuidara…

Y hoy soy yo, quien con lágrimas en los ojos y con profundo dolor en mi corazón, no logro asimilar la infausta noticia que me dieron por teléfono y que quise fuera producto de un mal sueño, y llegan a mi mente tantos consejos tuyos y recreo tu franca sonrisa y mirada maternal…

El 28 de junio de 1986 fuiste nuestra madrina de matrimonio; aquella mañana reíamos, hoy en esta tarde con mi esposa Alba Jenny, lloramos.
El 28 de junio de 1986 fuiste nuestra madrina de matrimonio; aquella mañana reíamos, hoy en esta tarde con mi esposa Alba Jenny, lloramos.

Madrina de mi matrimonio, Nilsa Cecilia, nos dejaste; no porque lo quisieras, no porque lo quisiera Dios; nos dejaste porque un ser desalmado cegó tu vida, que Dios Padre le perdone…

No soy capaz de escribir (vos que tanto me animaste a que lo hiciera y que desde la Eternidad me seguirás animando)… Solo quiero recordarte en los mejores momentos, que fueron todos. Queda en mi corazón el último beso en la mejilla que nos dimos el sábado 10 de diciembre a la salida del templo de Nuestro Señor del Buen Consuelo. Aquella mañana salías de orar ante la imagen milagrosa, de dejar en Sus manos a tus hijos Julián y Andrés Eduardo, a tus nietas, a tus sobrinos y sobrinas que quisiste como si fueran tus hijos e hijas (como nos consta y les consta a ellos), a tus hermanos Iván, Jairo, Constantino y Juan Carlos…, a tus amigos y amigas, porque amiga leal, vos Nilsa.

No me queda más que echar mano a la Esperanza cristiana e invocar al Espíritu Santo para que nos fortalezca en tan amargo momento. Me consuela pensar que ya te encontraste con tus viejos, Constantino y Mercedes… Ellos te presentaron ante Dios Padre, y confiamos que Él con su inmensa Misericordia te recibirá y te entregará el lugar reservado a los justos.

Adiós, buena mujer… Adiós, Nilsa Cecilia Ramos Barreto, madrina mía…