¿Qué me traerá el año que comienza? ¡Lo que Tú quieras, Señor!

Antes de anhelar las cosas que queremos con la llegada del nuevo año, es un bueno realizar un balance de fin de año; he aquí algunas pautas para reflexionar:

  • ¿Qué cosas buenas he hecho este año para mí? ¿Qué obras buenas he hecho por los demás?
  • Con qué no cumplí de la mejor manera?
  • ¿En qué puedo mejorar mi vida?
  • ¿Cuánto aumentó mi amor a Dios y a la Iglesia?
  • ¿Cómo he cumplido con mi vocación (como hijo de familia, como padre de familia, como esposo, como cristiano?
  • ¿Qué propósitos tengo para el siguiente año?

AÑO NUEVO, CUADERNO NUEVO

A todos nos gusta estrenar: camisa, zapatos, vajilla y también útiles del colegio. Nos alegramos con un cuaderno nuevo entre las manos.

Terminando este 31 de diciembre e iniciando el nuevo año el Señor nos regala un cuaderno limpiecito de 365 páginas. No tiene manchas, ni borrones. Nadie le ha arrancado unas páginas, solo tiene nuestro nombre y apellido porque el Señor se ha encargado quizá trabajando hasta muy entrada la noche de marcárnoslo así: Para: fulano de tal. De: Dios, tu Amigo. Este cuaderno es para que lo llenemos poco a poco todos los días de este nuevo año. Nos va a servir para aprender mucho de cristianismo, y para practicar muchas cosas que son esenciales al cristiano.

Ya nos sabemos de memoria todas las formas del pronombre persona de primera persona: yo, de mí, para mí, a mí, por mí… Empecemos por preocuparnos de los otros pronombres: tú, él, ella, ellos… Para ti, para él, para ella, por ella, por ellos.

También nos servirá este cuaderno para que hagamos muchos ejercicios con el presente del verbo AMAR, porque es seguro, como dice San Juan de la Cruz y ya lo había explicado Jesucristo, que sobre esto nos van a examinar en el último día.

Un cuaderno para esas tareas de matemáticas en las que muchas veces sacamos malas notas. Se nos hace difícil SUMAR las cualidades y dones que el Señor nos dio y convertirlas en Obras de Misericordia.

No sabemos RESTAR de tantas cosas que tenemos para ayudarle a los más necesitados. Debemos aprender a MULTIPLICAR perdones, palabras amables, gestos de acogida, caras alegres. No sólo multiplicarlos por 7 sino por 70 veces 7.

Hay que DIVIDIR con los demás nuestras ganancias, nuestros réditos, nuestras posibilidades. De lo contrario nos rajarán en al examen del final de la vida.

Este cuaderno es para que cada uno haga la tarea que Dios encomendado, la cual además Nuestra Señora, si se lo pedimos desde hoy con cariño nos ayudará a cumplir y a revisar.

ORACIÓN DE FIN DE AÑO E INICIO DEL NUEVO

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir. Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo. También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.

En los próximas horas iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos. Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría. Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz. Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes. Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso. Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI. Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.
Amén. (Fr. Julio González Carretti)

Los Del Medio S.A.S. y www.todosesupo.com les desean un feliz año 2018 a todos nuestros miles de lectores.

Empieza la novena de aguinaldo, esperando al que ha de venir

Por Juan de Dios Vivas-Satizábal para www.todosesupo.com
¡Qué alegría!, hoy comienza la preparación para la venida del Señor, el nacimiento del Niño Dios. En el mundo las personas lo esperan de distintas formas, ya que es un acontecimiento que marcó la historia de la humanidad. En Colombia, por ejemplo, los creyentes dan inicio a la novena de aguinaldos o de navidad; en otros países, como los centroamericanos, inician con las posadas, donde se recuerda el peregrinaje de María y José desde su salida de Nazaret y hasta Belén, donde nacerá el niño Jesús.

Estas bellas tradiciones despiertan en los creyentes el deseo de albergar al niño en su corazón y recibirlo para dejar que transforme y renueve sus vidas. Si no fuera así, no tendría ningún sentido vivir estas fiestas navideñas, si tan solo se quedan en reuniones sociales o empresariales o solo un encuentro de familia que se reúne cada año olvidándose de estar en contacto los otros once meses del año.

Desde el mes de noviembre son muchas las residencias, vías públicas y locales comerciales que están adornadas con alegorías navideñas; habrá quienes lo hagan porque piensan que son tan pocos los días de navidad que no hará daño empezar con un mes de anticipación. Los comerciantes, que ven en estas fiestas la gran oportunidad para cuadrar caja y compensar las bajas ventas en los anteriores meses del año, adornan también los centros comerciales y hasta el más pequeño almacén se llenan de adornos navideños.

Una vez concluye la noche de los niños en el último día de octubre, pareciera que al día siguiente empezara diciembre, convirtiéndose así en el mes con más días del año, quedando en el olvido noviembre. Noviembre, undécimo y penúltimo mes del año en el calendario gregoriano, con 30 días, y que según Wikipedia su nombre deriva de novem (‘nueve’ en latín), por haber sido el noveno mes del calendario romano, y siguió manteniendo su nombre «noveno» incluso cuando al año se le agregaron otros meses después.

Los vecinos de la calle 12 entre carreras 1a. y 2a., barrio Simón Bolívar de Yumbo, desde mediados de noviembre adornaron e iluminaron su cuadra. Foto www.todosesupo.com

Las casas y las calles, pues, están adornadas con arreglos navideños, el nacimiento o pesebre está dispuesto en las salas, templos católicos y en los centros comerciales (las nuevas catedrales de la modernidad, como los llamó José Saramago, lugares donde muchos hombres y mujeres rinden culto). Las luces multicolores encendidas cada noche, así la moda haya mandado que en esta navidad deben ser blancas; las familias y los amigos piensan en el compartir de la natilla, los buñuelos, el manjarblanco, la copa de vino y el regalo para el amigo secreto…

Se siente el espíritu navideño que alegra los corazones. Desde noviembre ya se escuchan los villancicos en las cada vez menos emisoras y el hombre que con su carro ameniza las alboradas con los cánticos navideños por las calles de Yumbo, ya empezó a rodar con el primer día de la novena…

Sin embargo, detrás de toda la parafernalia que se le ha puesto a la celebración de la Navidad, lo que de verdad cuenta es que esta vez el niño Jesús encuentre las familias reunidas, orando, cantando, compartiendo y celebrando, pero dándole el sentido real y cristiano a su llegada.

Sería un contrasentido, y un celebrar sin la presencia de lo que celebramos, si permitimos que el Señor tenga que padecer nuevamente, en nuestras propias casas, en el vecindario y en los sitios de trabajo, porque nos dejamos llenar de indiferencia, o incredulidad, terminando por hacerlo padecer nuevamente, pero esta vez en nuestras propias manos.

En la noche de este 16 de diciembre, en muchos hogares se escucharán los estribillos más populares y que se los saben todos los colombianos:

Ven, ven, ven.
Ven a nuestras almas,
Jesús ven, ven, ven
Ven a nuestras almas,
Jesús, ven, ven a nuestras almas.
No tardes tanto, no tardes tanto
Jesús, ven, ven…

O, este otro:

Dulce, Jesús mío, mi niño adorado
Ven a nuestras almas,
Ven no tardes tanto…

Ven a nuestras almas, será, pues, la invocación que mayoritariamente se hará en Colombia por nueve días, a partir de este 16 de diciembre hasta la nochebuena. Y ante ese clamor multitudinario será bueno reflexionar y encontrar la forma para que el Reino de paz, justicia y reconciliación, que proclamó el que nació en un pesebre, sea una realidad en el mundo, en Colombia, el Valle y Yumbo.

¡Qué alegría!, hoy comienza la preparación para la venida del Señor, el nacimiento del Niño Dios. Nuestros deseos para que vivamos la Navidad en paz y la celebremos con nuestros seres queridos y no olvidemos a los más necesitados.

Los vecinos del sector de La Patinchada también adornaron su cuadra… Foto www.todosesupo.com

10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos

Por: Luis Ángel Martínez A. para www.todosesupo.com
Desde el 10 de diciembre de 1948, fecha en la que la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) promulgó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se celebra en Colombia y en los demás países miembros de esta organización, el Día Internacional de los Derechos humanos.

La Segunda Guerra Mundial había avanzado violentamente de 1939 a 1945, y al aproximarse el fin, las ciudades de toda Europa y Asia yacían en ruinas humeantes. Millones de personas murieron, millones más quedaron sin hogar o morían de hambre. Las fuerzas rusas se acercaban, rodeando los restos de la resistencia alemana en la bombardeada capital de Alemania, Berlín. En el Pacífico, la infantería de marina de los Estados Unidos todavía estaba luchando contra las fuerzas japonesas atrincheradas en islas como Okinawa.

En abril de 1945, delegados de 50 naciones se reunieron en San Francisco, llenos de optimismo y esperanza. La meta de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional era crear un organismo internacional para promover la paz y evitar guerras futuras. Los ideales de la organización se establecieron en el preámbulo al Acta constitutiva que propusieron: “Nosotros, la gente de las Naciones Unidas, estamos decididos a proteger a las generaciones venideras del azote de la guerra, la cual dos veces en nuestra vida ha producido un sufrimiento incalculable a la humanidad”.

Para 1948, la nueva Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se había apoderado de la atención mundial. Bajo la presidencia dinámica de Eleanor Roosevelt (viuda del presidente Franklin Roosevelt, defensora de los derechos humanos por derecho propio y delegada de Estados Unidos ante la ONU), la Comisión se dispuso a redactar el documento que se convirtió en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Roosevelt, a quien se atribuyó la inspiración del documento, se refirió a la Declaración como la Carta Magna internacional para toda la humanidad.

Esta Carta Magna fue adoptada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 y contiene 30 artículos, los cuales se encuentran plasmados en el Título II de la Constitución Política de Colombia de 1991.

Luis Ángel Martínez Ángel. Foto para www.todosesupo.com

Luis Ángel Martínez Ángel, escritor y profesional yumbeño. Abogado penalista, criminólogo y politólogo. Autor del libro Mecanismos de Participación Ciudadana.

Los embates de la oscuridad, opinión de un sociólogo yumbeño a propósito de la consulta de los partidos políticos

I.- La omertà:

Justo antes de ingresar al salón, me detuve para asegurarme de estar de buen aspecto —hasta donde mi estética lo permite— para mis estudiantes de séptimo grado. De no haber sido por esa parte de mi ritual, me habría perdido de la admirable creatividad que se dejaba percibir entre los susurros:
—Ahora que llegue el profe, uno de nosotros le pregunta: «profesor, ¿cómo se dice: váyanse o váyasen?» Y cuando él responda: «váyanse», todos cogemos los maletines y nos vamos.
Entonces entré al salón y seguí mi neurótica rutina: pido que quien lo desee o crea tener motivos se ponga de pie durante treinta y tres segundos para meditar, rezar, orar, reflexionar… en el más absoluto silencio; escribo un aforismo de algún gran pensador en el tablero y pido a algunos estudiantes, seleccionados cuidadosamente, que lo lean y me den su opinión sobre el asunto.
Empiezo mi clase en forma y pasado un rato se escuchan murmullos aquí y allá —más allá que aquí— pero nadie se atreve a lanzarse en tal acto de insolencia, no por respeto, por supuesto, sino por temor a una sanción escuelera.
Por fin, uno de esos estudiantes que, en un acto de sensatez sabe que no tiene nada más que perder se despacha notoriamente nervioso pero osado:
—Profe…
—¿Sí?— Respondo sin quitar la mirada del listado de asistencia.
—Tengo una pregunta.
—Adelante— Le digo mientras le miro fijamente por sobre el marco de las gafas dejando el papel en el escritorio.
—¿Cómo se dice: váyanse o váyasen?— dice balbuceando.
Me levanto y me dirijo hacia él sin quitarle la mirada de encima, afecto plano, apoyo mis manos sobre su pupitre y me acerco inclinándome.
Un suspiro sobreactuado y respondo suavemente: Se dice: «quédense y terminen el taller ya mismo».
—Profe, no me vaya a llevar a la coordinación, me pide ese valiente, pero el pueblo en la plaza aclama lo contrario, pese a que era su acuerdo, sus reglas del juego, su confianza, su lealtad. Lo dejaron solo.

II. El tal manifiesto

El Partido Liberal, aún cuando ha parecido más monolítico, ha albergado por lo menos dos grandes tendencias: recientemente neoliberales (como César Gaviria) y socialdemócratas (como Ernesto Samper). Pero más allá (o mejor, más acá) de la ideología en abstracto, esto se concreta en acuerdos, reglas del juego, confianzas y lealtades. De hecho actualmente hay una pugna entre estatutos de 2002 (de corte socialdemócrata) y estatutos de 2011 (de corte neoliberal). Cualquiera que sean los que se defienda, y por las razones que sea, hay una especie de preámbulo al que se le ha prestado tan poca importancia que salvo en el sector que lideraba Piedad Córdoba fue objeto de debate y revisión: se trata de la Declaración Ideológica, que se trata de un documento de dieciocho puntos muy cortos que anteceden la parte normativa.

Hay que decir, sí, que esta Declaración Ideológica calza perfectamente con sus estatutos originales para los que fue pensada, en cambio combinados con los de 2011 parece, hay que decirlo, como usar guayabera con corbata.

Ahora bien, si aceptamos que la política sirve para hacerse al poder y llevar o mantener a la sociedad hacia una condición, es apenas lógico que haya agrupaciones de gente (partidos, movimientos o grupos significativos de ciudadanos) que se asocien con un interés común de capturar al Estado para tales fines.

Cuando alguien toma la decisión de afiliarse a un partido político ya como militante, ya como simpatizante, debería estar mínimamente enterado de eso. Dicho de otra forma, antes de meterse a la rumba debo saber qué música hay, entre otras minucias.

Sí, es cierto que Viviane Morales y Sofía Gaviria se han metido en la rumba que no era y apenas se vienen a enterar, como también es cierto que el resto lo sabía y tampoco lo advirtió. No obstante, inventarse un documento con pretensiones de manifiesto —como lo ha hecho la anterior Dirección Nacional Liberal— es, por un lado querer encender el cigarrillo por el filtro.

Si antes de afiliarse al Partido Liberal, la senadora Sofía Gaviria aceptó que «…se compromete a buscar la solución de los conflictos existentes en el seno de la sociedad colombiana, incluyendo los armados, por medio de la deliberación, la concertación y la negociación política, entendiendo estos procesos como el desarrollo de una función de Estado que debe materializarse en formas económicas, políticas y sociales que hagan posible la reconciliación»; y si ante de afiliarse al Partido Liberal, la senadora Viviane Morales aceptó que: «El Partido Liberal Colombiano tiene su razón de ser en la promoción del ser humano y la defensa de los derechos fundamentales de las personas, entre otros, el derecho a la vida, a la libertad, a la salud, al trabajo, a la educación, al desarrollo cultural, a la equidad, incluyendo la de género, a la solidaridad, a la libre asociación y a un desarrollo social sustentado fundamentalmente en la educación y la salud públicas»; y más aún, si el aspecto ideológico no tuviera una función meramente ornamental, el tal manifiesto no sólo es algo innecesario sino bastante estúpido.

III. La consulta

Cambio Radical nunca ha elegido a sus candidatos presidenciales por consulta —ni interna ni abierta— y, no hace falta ser un gran politólogo para percatarse de que no se trata de un partido muy cercano a las formas de democracia participativa y a veces ni siquiera de la representativa. Por eso, de alguna forma es comprensible que su actual director oficial —que no es Vargas Lleras sino Jorge Enrique Vélez— le critique al Partido Liberal que esté invitando a miembros de todos los partidos o a gente sin partido a participar de la Consulta Abierta (no interna) que pretende elegir al candidato único del liberalismo a la Presidencia de la República.

El mecanismo de consulta está reglamentado —a vista de pájaro— desde hace quince años. ¡Quince años de su implementación (sin contar con que ya estaba contemplado en la Constitución de 1991) y el señor Vélez no ha sido capaz de diferenciar entre una consulta interna y una consulta abierta! Lo que un colegial entiende, lo desconoce él. Claro, pero ¿cuántas veces Cambio Radical ha escogido a sus candidatos por consulta? Nunca.

Nunca, porque ni en Cambio Radical, ni en el Centro Democrático tienen como obligación estatutaria elegir de esta forma a sus candidatos. Por un lado: «lo que diga Vargas Lleras» y por el mismo lado: «lo que diga Uribe». Contrario a eso, el Partido Liberal y el Partido Conservador, tienen la obligación estatutaria de consultar cuando hay más de un precandidato a Alcaldías, Gobernaciones o Presidencia de la República.

Aún así, tanto uribistas como conservadores habían anunciado su intención de hacer sus respectivas consultas el 19 de noviembre junto con la del Partido Liberal, pero en último momento se echaron para atrás pese a que era su acuerdo, sus reglas del juego, su confianza, su lealtad. Lo dejaron solo, pero el liberalismo siguió firme.

El panorama actual resultó ser el de intentar introducir culpa al liberalismo por «gastarse la plata de los colombianos» —que estaba destinada para eso— en un mecanismo democrático, constitucional, abierto, participativo y todos los demás adjetivos que tienen gran aceptación como concepto abstracto pero no como forma concreta de participación ciudadana.
«¡Ah! —dice el lamento del observador desprevenido— estamos en la dictadura o, por lo menos, vamos hacia ella». Y al mismo tiempo: «Es mucha plata para unas elección democrática».

Se me ha dicho que la consulta se trata de «un lujo pecaminoso e innecesario» —como se refería San Leandro al baño—, puesto que sacando de 500.000 a 800.000 votos, y siendo que la consulta se redujo a cuarenta mil millones de pesos, en consecuencia, cada voto tendría un costo de entre $80.000 y $50.000 pesos. No hablaré de lo que se llega a pagar por un voto bajo el clientelismo porque no estamos hablando de comprar votos, sino del valor de la participación democrática.

El concho: A mi juicio, los esfuerzos, aún dentro del Partido Liberal, de quienes quieren evitar la consulta ya son en vano. Todo está listo. Dediquemos —hablo ya como liberal— esos esfuerzos a sacar una votación digna, a corto plazo, y a mediano plazo a persuadir a los otros partidos están en el juego a que cumplan las reglas y los que aún no están a que se metan. No nos volvamos a quedar solos.

Autor: Marlium Jamir Pérez, sociólogo yumbeño, para www.todosesupo.com

Los rinconcitos de mi Liceo Comercial

(Crónica publicada el 19 de octubre de 2017).
Por Ana Milena López Ortega para www.todosesupo.com

Las 6:05 de la mañana y estamos entrando a la I. E. Alberto Mendoza Mayor. A nuestra siempre y bien conocida Sede Liceo Comercial. El ruido es muy fuerte. Buscamos de dónde viene y encontramos al gavilán y su familia, en lo alto de la palmera, batiendo sus alas y dispuestos a buscar su alimento. Hacen varios vuelos acompañados de mucho ruido y atrapan animales pequeños.

En el horizonte se observa la salida del sol sobre la cordillera central. El paisaje es hermoso. Tendremos un lindo día.

La gata alimenta a su hijo. Ya tenemos una gran familia de gatos. Ella llegó hace un tiempo y causó sensación porque siempre buscaba la compañía y caricias de los humanos. Claro, y también muchos sustos cuando se paseaba entre las piernas de los y las profesoras en las reuniones. Luego apareció con sus hijos y así ha continuado. Una gata muy coqueta.

Otros visitantes y ya casi residentes son algunos perros. Que juegan con los estudiantes y se nota que se sienten muy cómodos los unos con los otros. Y son la angustia de los porteros tratando de sacarlos o no dejarlos entrar, y ellos haciéndoles toda serie de engaños para lograrlo. Los estudiantes juegan con ellos, están pendientes de su alimento y si necesitan agua. Y como le respondía una niña a una profesora que pretendía adoptar a uno: “no profe, aquí no le falta nada. Tiene alimentación y compañía”.

Los estudiantes que llegan por primera vez a la Institución expresan su sorpresa y comentan que en el colegio no se maltrata a los animales, al contario se los cuida y protege.

También nos acompañan muchos pájaros y unos hermosos colibríes que se alimentan del néctar de las flores de los diversos jardines. Producto del cuidado de varios grupos de estudiantes y sus profesores.

Predomina el verde en la Institución. Arboles muy antiguos como chiminangos, acacias y palmeras que se conservan desde la época en que el terreno era llamado “cien palos”. Hasta otros más recientes como árboles frutales y plantas ornamentales, que han sido plantados por los estudiantes desde los años 70.

Todos estos elementos han permitido la conformación de varios rinconcitos utilizados por los estudiantes para conversar, compartir alimentos y ponerse al día. Brindando tranquilidad y sosiego en los diferentes momentos de la jornada. Y de igual manera afianzando el sentido de pertenencia.

Y así transcurre el día a día de una comunidad que se interrelaciona con los regalos de natura y convive en la cotidianidad de las diversas manifestaciones de este hermoso milagro llamado “vida”.

Ana Milena López. Foto para www.todosesupo.com
Ana Milena López Ortega, historiadora egresada de la Universidad del Valle. Docente de la Institución Educativa Alberto Mendoza Mayor.

Añoranzas musicales…

(Crónica publicada el 7 de octubre de 2017)
Por Juan de Dios Vivas-Satizábal para www.todosesupo.com
Mi gusto en forma por la música del grupo inglés The Beatles empezó cuando yo andaba en mi primera juventud, a los 21 años de edad, y con Gustavo Lenis Bejarano nos deleitábamos escuchando los discos de su fabulosa colección. Deleite que luego completábamos en Los Cristales, donde Henry Soto y Pablo “Chuspas” Gómez nos repetían cuantas veces quisiéramos Girl para escuchar la fuerte aspiración de John Lennon en su canto.

Sin embargo, a mis 13 años de edad ya el bicho del rock me había picado luego de ver la película del Festival de Woodstock, presentada en el Teatro Calima de Cali, en lo que fue la clausura de la Primera Muestra Cultural del Liceo Comercial, organizada por un grupo de estudiantes con el liderazgo del entonces joven Fernando Gamba López. Eso fue en el mediodía del sábado 24 de abril de 1971, luego de la conferencia de cine que nos dio Carlos Mayolo y Andrés Caicedo del Cine Club de Cali.

En la pantalla grande del teatro Calima logré ver tocar (y destruir) la guitarra, entre otros, a Jimi Hendrix, Joe Cocker y Carlos Santana, en una sala donde la luz del proyector luchaba por atravesar la espesa nube azul de los efluvios del cannabis sativa. Después conocería la música de Led Zeppelin, Aretha Franklyn, Black Sabbath, The Rolling Stones y Pink Floid.

Luego, gracias a un regalo de mi hermano Camilo, tuve mi primer L.P. de un grupo rockero (y único larga duración por muchos años, dada la escasez de dinero propia de un adolescente). El disco que él me trajo desde Bogotá fue el álbum Willy and the poor boys, del grupo californiano Creedence Clearwater Revival. De inglés en aquellas calendas poco sabía, pero gracias a “Mesié” Parra supe que la canción que tanto me gustaba, al igual que a mi vecino Alberto “Chiqui” Romero, era Willy y los chicos pobres. Tal era el gusto por esta canción que aprendimos en una vieja guitarra a rasgar la entrada de la canción.

Jimi Hendrix, Joe Cocker, Carlos Santana, Led Zeppelin, Aretha Franklyn, Black Sabbath, The Rolling Stones, Pink Floid, Creedence Clearwater Revival y los que escuché en Radio Musical o vi en el programa de rock que “El Chupo” Armando Plata Camacho daba en el único canal de televisión que había, todos ellos fueron pasando, algunos quedaron, pero ninguno como el cuarteto de Liverpool, cuya música aún disfruto.

Sorpresas satisfactorias depara la vida, como la que viví en la mañana del domingo 15 de febrero de 2015, en Santa Inés, cuando mi hija menor, Ana Sofía, me sorprendió con su manifestación de gusto por la música de The Beatles cuando en el viejo tocadiscos yo había puesto a rodar un long play de ellos. Y se me aguaron los ojos cuando ella cantó Let it be, algo que yo nunca pude hacer.

Cosas de la vida, cosas de la postmodernidad. La vaina es que mi hija me ganó: en aquella mañana del 2015 apenas contaba diez años de edad.

Álbum Willy and the poor boys, del grupo californiano Creedence Clearwater Revival. Imagen tomada de internet.