Los embates de la oscuridad, opinión de un sociólogo yumbeño a propósito de la consulta de los partidos políticos

I.- La omertà:

Justo antes de ingresar al salón, me detuve para asegurarme de estar de buen aspecto —hasta donde mi estética lo permite— para mis estudiantes de séptimo grado. De no haber sido por esa parte de mi ritual, me habría perdido de la admirable creatividad que se dejaba percibir entre los susurros:
—Ahora que llegue el profe, uno de nosotros le pregunta: «profesor, ¿cómo se dice: váyanse o váyasen?» Y cuando él responda: «váyanse», todos cogemos los maletines y nos vamos.
Entonces entré al salón y seguí mi neurótica rutina: pido que quien lo desee o crea tener motivos se ponga de pie durante treinta y tres segundos para meditar, rezar, orar, reflexionar… en el más absoluto silencio; escribo un aforismo de algún gran pensador en el tablero y pido a algunos estudiantes, seleccionados cuidadosamente, que lo lean y me den su opinión sobre el asunto.
Empiezo mi clase en forma y pasado un rato se escuchan murmullos aquí y allá —más allá que aquí— pero nadie se atreve a lanzarse en tal acto de insolencia, no por respeto, por supuesto, sino por temor a una sanción escuelera.
Por fin, uno de esos estudiantes que, en un acto de sensatez sabe que no tiene nada más que perder se despacha notoriamente nervioso pero osado:
—Profe…
—¿Sí?— Respondo sin quitar la mirada del listado de asistencia.
—Tengo una pregunta.
—Adelante— Le digo mientras le miro fijamente por sobre el marco de las gafas dejando el papel en el escritorio.
—¿Cómo se dice: váyanse o váyasen?— dice balbuceando.
Me levanto y me dirijo hacia él sin quitarle la mirada de encima, afecto plano, apoyo mis manos sobre su pupitre y me acerco inclinándome.
Un suspiro sobreactuado y respondo suavemente: Se dice: «quédense y terminen el taller ya mismo».
—Profe, no me vaya a llevar a la coordinación, me pide ese valiente, pero el pueblo en la plaza aclama lo contrario, pese a que era su acuerdo, sus reglas del juego, su confianza, su lealtad. Lo dejaron solo.

II. El tal manifiesto

El Partido Liberal, aún cuando ha parecido más monolítico, ha albergado por lo menos dos grandes tendencias: recientemente neoliberales (como César Gaviria) y socialdemócratas (como Ernesto Samper). Pero más allá (o mejor, más acá) de la ideología en abstracto, esto se concreta en acuerdos, reglas del juego, confianzas y lealtades. De hecho actualmente hay una pugna entre estatutos de 2002 (de corte socialdemócrata) y estatutos de 2011 (de corte neoliberal). Cualquiera que sean los que se defienda, y por las razones que sea, hay una especie de preámbulo al que se le ha prestado tan poca importancia que salvo en el sector que lideraba Piedad Córdoba fue objeto de debate y revisión: se trata de la Declaración Ideológica, que se trata de un documento de dieciocho puntos muy cortos que anteceden la parte normativa.

Hay que decir, sí, que esta Declaración Ideológica calza perfectamente con sus estatutos originales para los que fue pensada, en cambio combinados con los de 2011 parece, hay que decirlo, como usar guayabera con corbata.

Ahora bien, si aceptamos que la política sirve para hacerse al poder y llevar o mantener a la sociedad hacia una condición, es apenas lógico que haya agrupaciones de gente (partidos, movimientos o grupos significativos de ciudadanos) que se asocien con un interés común de capturar al Estado para tales fines.

Cuando alguien toma la decisión de afiliarse a un partido político ya como militante, ya como simpatizante, debería estar mínimamente enterado de eso. Dicho de otra forma, antes de meterse a la rumba debo saber qué música hay, entre otras minucias.

Sí, es cierto que Viviane Morales y Sofía Gaviria se han metido en la rumba que no era y apenas se vienen a enterar, como también es cierto que el resto lo sabía y tampoco lo advirtió. No obstante, inventarse un documento con pretensiones de manifiesto —como lo ha hecho la anterior Dirección Nacional Liberal— es, por un lado querer encender el cigarrillo por el filtro.

Si antes de afiliarse al Partido Liberal, la senadora Sofía Gaviria aceptó que «…se compromete a buscar la solución de los conflictos existentes en el seno de la sociedad colombiana, incluyendo los armados, por medio de la deliberación, la concertación y la negociación política, entendiendo estos procesos como el desarrollo de una función de Estado que debe materializarse en formas económicas, políticas y sociales que hagan posible la reconciliación»; y si ante de afiliarse al Partido Liberal, la senadora Viviane Morales aceptó que: «El Partido Liberal Colombiano tiene su razón de ser en la promoción del ser humano y la defensa de los derechos fundamentales de las personas, entre otros, el derecho a la vida, a la libertad, a la salud, al trabajo, a la educación, al desarrollo cultural, a la equidad, incluyendo la de género, a la solidaridad, a la libre asociación y a un desarrollo social sustentado fundamentalmente en la educación y la salud públicas»; y más aún, si el aspecto ideológico no tuviera una función meramente ornamental, el tal manifiesto no sólo es algo innecesario sino bastante estúpido.

III. La consulta

Cambio Radical nunca ha elegido a sus candidatos presidenciales por consulta —ni interna ni abierta— y, no hace falta ser un gran politólogo para percatarse de que no se trata de un partido muy cercano a las formas de democracia participativa y a veces ni siquiera de la representativa. Por eso, de alguna forma es comprensible que su actual director oficial —que no es Vargas Lleras sino Jorge Enrique Vélez— le critique al Partido Liberal que esté invitando a miembros de todos los partidos o a gente sin partido a participar de la Consulta Abierta (no interna) que pretende elegir al candidato único del liberalismo a la Presidencia de la República.

El mecanismo de consulta está reglamentado —a vista de pájaro— desde hace quince años. ¡Quince años de su implementación (sin contar con que ya estaba contemplado en la Constitución de 1991) y el señor Vélez no ha sido capaz de diferenciar entre una consulta interna y una consulta abierta! Lo que un colegial entiende, lo desconoce él. Claro, pero ¿cuántas veces Cambio Radical ha escogido a sus candidatos por consulta? Nunca.

Nunca, porque ni en Cambio Radical, ni en el Centro Democrático tienen como obligación estatutaria elegir de esta forma a sus candidatos. Por un lado: «lo que diga Vargas Lleras» y por el mismo lado: «lo que diga Uribe». Contrario a eso, el Partido Liberal y el Partido Conservador, tienen la obligación estatutaria de consultar cuando hay más de un precandidato a Alcaldías, Gobernaciones o Presidencia de la República.

Aún así, tanto uribistas como conservadores habían anunciado su intención de hacer sus respectivas consultas el 19 de noviembre junto con la del Partido Liberal, pero en último momento se echaron para atrás pese a que era su acuerdo, sus reglas del juego, su confianza, su lealtad. Lo dejaron solo, pero el liberalismo siguió firme.

El panorama actual resultó ser el de intentar introducir culpa al liberalismo por «gastarse la plata de los colombianos» —que estaba destinada para eso— en un mecanismo democrático, constitucional, abierto, participativo y todos los demás adjetivos que tienen gran aceptación como concepto abstracto pero no como forma concreta de participación ciudadana.
«¡Ah! —dice el lamento del observador desprevenido— estamos en la dictadura o, por lo menos, vamos hacia ella». Y al mismo tiempo: «Es mucha plata para unas elección democrática».

Se me ha dicho que la consulta se trata de «un lujo pecaminoso e innecesario» —como se refería San Leandro al baño—, puesto que sacando de 500.000 a 800.000 votos, y siendo que la consulta se redujo a cuarenta mil millones de pesos, en consecuencia, cada voto tendría un costo de entre $80.000 y $50.000 pesos. No hablaré de lo que se llega a pagar por un voto bajo el clientelismo porque no estamos hablando de comprar votos, sino del valor de la participación democrática.

El concho: A mi juicio, los esfuerzos, aún dentro del Partido Liberal, de quienes quieren evitar la consulta ya son en vano. Todo está listo. Dediquemos —hablo ya como liberal— esos esfuerzos a sacar una votación digna, a corto plazo, y a mediano plazo a persuadir a los otros partidos están en el juego a que cumplan las reglas y los que aún no están a que se metan. No nos volvamos a quedar solos.

Autor: Marlium Jamir Pérez, sociólogo yumbeño, para www.todosesupo.com

De pretensiones a resultados

Por Marlium Jamir Pérez para www.todosesupo.com

I. Pretensiones: del servilismo a las funciones

Una palabra es diferente de un concepto. Una cosa es llamar bastardo al amigo del alma y otra cosa es decírselo al hijo, así en ambos casos se haga entre risas. Una cosa es el médico refiriéndose a la gonorrea como una patología del paciente y otra cosa es que la abuela lo salude a uno con la misma palabra, pero como adjetivo. Del mismo modo, no es lo mismo hablar de niños que de población infantil, de menores de edad, de infantes, de población pediátrica, de pequeños demonios, de prolongación de la existencia o de crías de homínidos carentes de pelaje. A veces no hay suficientes palabras para expresar un concepto y a veces hace falta crear nuevos conceptos pese a las palabras, ya sea valiéndose de ellas o de barbarismos.

Sin duda, la lectura cumple muchas funciones sociales, culturales, biológicas… pero eso es diferente a pedirle a la lectura que sirva para algo (y menos aún, para algo específico) que es una costumbre primordialmente política. Pedirle a la lectura que esté al servicio de la política es un insulto contra sus múltiples funciones. Más aún cuando la manera de hacerlo es adjudicándole funciones que es probable que cumpla, pero que no necesariamente debe cumplir.

Al proyecto que la Fundación Casa de la Cultura ha decidido bautizar como «ACCIONES PARA IMPULSAR Y FOMENTAR LA LECTURA EN VOZ ALTA Y UTILIZACIÓN DE NUEVAS TECNOLOGÍAS» no se le debería exigir que saque a los niños de las situaciones conflictivas que los acechan (sustancias psicoactivas, factores económicos, disfuncionalidad familiar, dificultades escolares…). Al fin y al cabo, ¿cuántos grandes pensadores se han librado de estas asechanzas y/o acechanzas? ¿Cuántas grandes biografías son precisamente grandes por la hostilidad en que caminan? Siempre una vida trágica, una idea perseguida, torturada u obligada a retractarse, un amor angustioso, una dependencia al licor o a algún psicofármaco. Es sabido, por ejemplo, que los grandes escritores han sido grandes fumadores aunque no todos los fumadores hayamos podido ser grandes escritores; es sabido que las grandes personalidades están ligadas a una patología aunque no todos los diagnosticados seamos grandes personas. En una palabra: la lectura no está al servicio de los poderes porque tiene sus propias funciones. Sus propias pretensiones.

II. Resultados no esperados

Beatriz es la madre de dos niños que asisten cada sábado a las actividades de lectura en voz alta que imparten los talleristas vinculados al proyecto mencionado. Se muestra muy entusiasmada de poder compartir lo que ella a veces llama «experiencia», a veces «testimonio». Los niños han tenido dificultades para interactuar; hecho que se ha aleado y aliado con dificultades familiares y de otras índoles.

Esto los estaba volviendo mucho más vulnerables al acoso escolar y, por supuesto, su personalidad estaba manifestando signos de deterioro en las exigencias académicas, pero además —y más importante aún— en sus habilidades sociales como por ejemplo la interacción.

Beatriz es enfática en decir que no accedió fácilmente a permitir la asistencia de los niños a las actividades semanales, pero además deja saber que cuando finalmente lo hizo, no lo hizo esperando exigir resultados relacionados particularmente con la problemática que ya se empezaba a tornar familiar. No, ella se había logrado convencer de que no estaba mal que los niños pasaran un tiempo con otros niños aprendiendo y sociabilizando.

La notable recuperación de las habilidades sociales y cognitivas de los niños no le deja de asombrar y relata detalladamente cómo se han ido transformado sus creencias y prácticas: no sólo porque ella misma ya ha bajado la guardia frente a temores, se podría decir, infundados, sino además porque a los niños «ya no les da miedo salir a exponer o leer delante de los otros compañeritos».

El concho: Mi maestro, Renán Silva, decía que la actividad académica tiene tan poco valor en nuestra sociedad, que un ama de casa perfecta y legítimamente le puede exigir a su hijo que «haga algo» cuando lo ve simplemente leyendo.

Al proyecto ACCIONES PARA IMPULSAR Y FOMENTAR LA LECTURA EN VOZ ALTA Y UTILIZACIÓN DE NUEVAS TECNOLOGÍAS no se le debería exigir que saque a los niños de las situaciones conflictivas que los acechan... Imagen para www.todosesupo.com
Al proyecto ACCIONES PARA IMPULSAR Y FOMENTAR LA LECTURA EN VOZ ALTA Y UTILIZACIÓN DE NUEVAS TECNOLOGÍAS no se le debería exigir que saque a los niños de las situaciones conflictivas que los acechan… Imágenes del autor para www.todosesupo.com
Marlium Jamir Pérez
Marlium Jamir Pérez

Marlium Jamir Pérez Estudiante de sociología, miembro de «Colombianos/as por la paz» y del comité ideológico de «Juventud Liberal Socialdemócrata» (JLS). Exmiembro del Parlamento Nacional de Juventudes Liberales.

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La razón de mi voto

Por Marlium Jamir Pérez para www.todosesupo.com
Decidí volverme uribista. Sí, he sido liberal, pero había estado bastante indispuesto y en caso de que la cosa se pusiera grave, pensé, es mejor que se pierda un voto por el NO que uno castrochavista.

Salí a votar a eso del mediodía y todo estaba más vacío que la biblioteca el primero de enero, incluso los directorios políticos —que en su mayoría en Yumbo pertenecen a partidos que estaban con el SÍ— no estaban como hace unos meses en campaña por la alcaldía y el concejo. Claro, es comprensible, eso de la paz no da plata, no da puestos, no da curules…, no deja ni para lo de la lechona, sólo salva vidas y esas cosas sin importancia. Tampoco abundaban los sitios en los que se le informa al ciudadano el sitio donde le corresponde votar, ni había la congestión vehicular con conductores preguntando por dónde salir para Cali o dónde queda tal o cual escuela. No hubo carros con figuras y distintivos visibles que sacan a la gente de la comodidad de su casa, la llevan a su puesto de votación y luego la regresan con algún incentivo incluido.

«Será que me equivoqué de día y las elecciones no son hoy». Pues llegué a mi puesto de votación sin tener que hacer fila, pude observar cómo se confrontaba mi documento con una lista con muy pocos números de cédula resaltados.

¿Y si gana el SÍ? ¿Y si se impone el castrochavismo, ateo, comunista, de lafar? ¿Y si le inyectan a nuestros niños la ideología de género que les volverá ineludiblemente homosexuales, propagándose casi al contacto como en las películas de zombis? ¿Quién será el comandante en jefe de la nueva dictadura homosexual que se impondrá? ¿Y si lafar acaban con la familia? Bueno, debo confesar que no sé muy bien qué es exactamente una familia, pero me imagino a los narcoterroristas del comunismo del siglo XXI implantando detonadores de esa sagrada institución autoritariamente asignada en la que nacemos: la mamá, el papá putativo y dios padre, o bien, la monja, el padre y el monaguillo, o bien, la mamá, el papá y la paloma del espíritu santo o la Paloma Valencia, como sea, en alguna parte —entre líneas— del acuerdo final, tal vez en el punto de víctimas, debía haber algo oculto de lo que se podría deducir la destrucción del hogar.

Pues como a todos los uribistas, el triunfo del NO sobre el SÍ me tomó por sorpresa, ya hasta habíamos diseñado el discurso incendiario para acusar a la dictadura comunista de Santos y todos sus amigos del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, de Naciones Unidas, al Obama, al Pacho (al papa Francisco, digo) y al Hambriento Angulo, entre otros; de fraude para decir que el plebiscito había sido ilegítimo. Pero como ganamos, tocó improvisar: Pacho (ahora sí Santos) estaba más asustado que Timochenko con lo del avión, casi arrodillado le suplicó a lafar que no se levantaran de la mesa. Me sentí un poco traicionado, pero luego salió el presidente Uribe a pedir que se protegiera a los miembros de lafar, entonces quedé más confundido.

Pacho Santos estaba más asustado que Timochenko con lo del avión, casi arrodillado le suplicó a lafar que no se levantaran de la mesa, dice el columnista. Imágenes tomadas de internet.
Pacho Santos estaba más asustado que Timochenko con lo del avión, casi arrodillado le suplicó a lafar que no se levantaran de la mesa, dice el columnista. Imágenes tomadas de internet.

Mejor me fui a dormir y cuando desperté estuve feliz de no haber amanecido en Venezuela, Cuba o peor aún, en Macondo. Me sentía mucho más recuperado, tal vez porque contribuí a terminar de tumbar el Muro de Berlín, tal vez porque la tasa de cambio del dólar y el euro subieron.

Las noticias del día: renunció Humberto de la Calle como jefe del equipo negociador del gobierno, el Santos convoca a una reunión que logre un acuerdo a la que —muy coherentemente— no asisten los del NO porque no, los narcoterroristas de lafar insisten tercamente en su deseo de no volver a las armas (justo cuando un grupo de cristianos de bien —como Ordóñez— habían anunciado dejar las Biblias para empuñar las armas).

Los grandes ganadores de la campaña, aparte de los abstencionistas, fueron los hermanos Castro y Hugo Chávez, pues fueron, tal vez, los más mencionados.

Que Santos y Uribe no se pueden ver, que Uribe no quiere ver a Timochenko, que Pastrana y Uribe ya se volvieron a ver, que el Santos y el Uribe necesitan otra comisión negociadora como con los grupos subversivos. Mejor dicho: como con otros grupos subversivos…  

Al final, todos terminaron diciendo casi lo mismo con diferentes palabras: que sí queremos la paz. Y yo que ya estaba listo para enlistarme en las filas del glorioso ejército, como todo buen uribista, porque como decía el pintorezco Pacífico Cabrera: «todo el mundo habla de paz, pero nadie se compromete».

El concho: Para el caso de los resultados de Yumbo aplica la frase según la cual la diferencia es poca, pero la indiferencia mucha.

14556708_10154116846588802_8052067109818351171_oMarlium Jamir Pérez Estudiante de sociología, miembro de «Colombianos/as por la paz» y del comité ideológico de «Juventud Liberal Socialdemócrata» (JLS). Exmiembro del Parlamento Nacional de Juventudes Liberales.

Nota: Este es un espacio de opinión independiente y libre expresión donde se refleja exclusivamente las ideas del autor del artículo, por lo tanto, no compromete la posición de Los del Medio S.A.S. ni del portal todosesupo.com

Contra Piedad, sin piedad

Piedad Córdoba y el dedo acusador del procurador Ordóñez. Foto tomda de Internet.
Piedad Córdoba y el dedo acusador del procurador Ordóñez.
Foto tomda de Internet.

Por Marlium Jamir Pérez para wwww.todosesupo.com
En los últimos días se ha revivido una polémica por la posibilidad de que Piedad Córdoba recupere sus derechos políticos que le fueron suspendidos por el procurador Ordóñez. Y es que hace poco, el Consejo de Estado decidió tumbar una de las dos sanciones de las que se valió el Procurador para intentar dar muerte política a Piedad.

No soy abogado —Dios me libre— pero en las siguientes líneas sólo voy a intentar referirme a la sanción de septiembre de 2010 que le suspendida en días anteriores puesto que estuve política y personalmente más cercano a ésta que a la que muy seguramente también será desestimada próximamente por el órgano competente.

En primer lugar, las pruebas en las que se basó el procurador para destituir e inhabilitar a Piedad Córdoba durante dieciocho años fueron —hasta donde conozco— básicamente tres: uno es el tal computador (¿o computadores?) del Raúl Reyes a los que luego les resultó una (¿o unas?) memoria (s) USB; otras son las declaraciones de un tal ciudadano ucraniano que resultó no ser ucraniano y que, a pesar de contradecirse cada vez que abre la boca, dice haberse infiltrado en las filas de las FARC-EP buscando sacar información para el gobierno del Uribe; y en tercer lugar las declaraciones de Piedad que harían supuestamente apología al terrorismo.

Por lo menos esas son las menos endebles, pero la última lo es más: a pesar de que la mayoría del material audiovisual en que se registra a Piedad haciendo declaraciones molestas han sido mutiladas convenientemente, de todas maneras legalmente a nadie se le puede sancionar en este país por pensar diferente. Legalmente.

En cuanto a la evidencia más contundente, la Corte dijo hace un tiempo que los computadores del Reyes (y aún, los del Tirofijo) no servían como prueba —o sea que eran más inútiles que la última tajada de un paquete de pan tajado— porque se rompió la cadena de custodia, porque se comprobó que fueron manipulados y porque —en el caso concreto— no arrojan absolutamente ningún indicio de que Piedad tenga que ver con las actividades al margen de la ley de las FARC-EP.

Sumado a ello, el mismo procurador Ordóñez reconoció que no había correos electrónicos en esos computadores, sino archivos de procesador de texto y que nunca se menciona el nombre de Piedad sino que se hace alusión a un personaje que —asumiendo que es el mismo— a veces se le llama como «la negra», a veces como «Teodora Bolívar» y el procurador Ordóñez, como por acto de revelación divina, deduce —¿o induce?— que ese personaje es Piedad. En aquella ocasión, Antonio Caballero, dijo que si Santo Tomás dijo que la fe es ver sin creer, entonces el Procurador es un verdadero hombre de fe.

La pregunta que surge es: si todas las pruebas con que se sanciona a alguien son falsas, ¿cómo es posible que la sanción siga en pie? Imagine usted que cruzó caminando un puente peatonal para pasar una calle y luego lo sancionan por haberse pasado un semáforo en rojo en un carro y haber atropellado a varias personas, se comprueba que todo eso es falso, pero de todas formas lo multan y los noticieros empiezan a hablar de su imprudencia como conductor. Como si fuera poco, quien lo multa no es un agente de tránsito sino un miembro del ESMAD o qué sé yo.

La buena noticia es que hay mecanismos legales para decir que no se considera justa la sanción, la mala noticia es que tardan. «La justicia cojea, pero llega», dice el adagio popular. Ha cojeado mucho del lado izquierdo y hasta se ha tropezado en el camino, pero ya ha empezado a llegar.
El concho I: Es posible que uno pueda estar en desacuerdo con Piedad, con sus posturas, con sus formas… en fin; pero eso no debería implicar que uno justifique cualquier cosa en su contra o en contra de cualquier persona por más discrepancias que existan.

El concho II: Adicional a todo esto, hay que decir que durante el gobierno del Uribe, el DAS tenía la orden no sólo de interceptar las comunicaciones de Piedad, sino además de perseguirla, armar montajes en su contra, hacer campañas de desprestigio con el respaldo de los grandes medios de comunicación y la explícita tarea de lograr abrir un procesos disciplinario en su contra.

Marlium Jamir Pérez

Marlium Jamir Pérez Estudiante de sociología, miembro de «Colombianos/as por la paz» y del comité ideológico de «Juventud Liberal Socialdemócrata» (JLS). Exmiembro del Parlamento Nacional de Juventudes Liberales.

Nota: Este es un espacio de opinión independiente y libre expresión donde se refleja exclusivamente las ideas del autor del artículo, por lo tanto, no compromete la posición de Los del Medio S.A.S. ni del portal todosesupo.com

Rizomas de una visita II

Niños y niñas con entusiasmo llegan a la escuela... Foto Marlium Jamir Pérez para www.todosesupo.com
Niños y niñas con entusiasmo llegan a la escuela…
Fotos Marlium Jamir Pérez para www.todosesupo.com

Por Marlium Jamir Pérez para wwww.todosesupo.com
Los niños se levantan temprano, bañan, se visten, en fin, se acicalan, acuden voluntaria —y decididamente— al sitio en que sociabilizan con otros niños, leen escriben y dicen aprender. En suma: todo lo contrario a la escuela. En eso radica el éxito del proyecto.

Está claro que prohibir hablar, moverse, conversar…, «está pasado de moda». La llamada «regla número uno» consiste en que escuchar. Esto garantizará que esas prohibiciones no sean necesarias. «Ya estamos muy grandes»— recalca espontáneamente Isabella Mazo,20160806_103808 una de las niñas asistentes, a lo que el tallerista corresponde afirmando que «aquí no hay profesores, aquí somos amigos».

Isabella vive en el barrio Portal de Yumbo, cada ocho días asiste a los talleres, con siete años de edad, estudia en la Institución Educativa Titán y cursa segundo de primaria. Aprendió a leer en primer grado, pero asegura que «aquí podemos aprender mucho más y tenemos compañeros para jugar».

En la escuela es para el deber hacer, los sábados son para el poder hacer. George Simmel —el sociólogo alemán— decía que la sociabilidad es el carácter lúdico de la sociabilidad. Si algo le demuestra este proyecto a la educación tradicional, es que el proceso formativo puede ser más útil mientras sea más agradable.

20160806_104116Y no es que no exista algo de coacción en la interiorización del aprendizaje, sino que el individuo en formación contribuye a esa coacción: se obliga a levantarse temprano, hace el esfuerzo de bañarse, de vestirse, en fin, de acicalarse, para acudir voluntaria —y decididamente— al sitio en que sociabiliza con otros niños…

El concho: A manera de aclaración, lo que presento aquí no son palabras especulativas o meramente propagandísticas sino fragmentos de los resultados de un proceso de investigación.

Rizomas de una visita I

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Producción de productores


Por Marlium Jamir Pérez para www.todosesupo.com

Hay quienes sostienen que no es que el hábito de leer se esté extinguiendo sino transformando. Leemos decenas, incluso centenas, de mensajes de WhatsApp, correos electrónicos, memes, listas, panfletos, mensajes de texto, publicidad… A pesar de ello, hoy cada vez más gente tiene más cerca las obras de Freud, de Marx y de Nietzsche, de Lacan, de Foucault y de Deleuze; pero son definitivamente los libros de autoayuda y superación personal los —en palabras de mi maestro Renán Silva— verdaderos exponentes de la verdadera filosofía de nuestra época.

De cualquier manera, hoy tenemos más acceso a la información que hace cien, cincuenta, veinte años. Por un lado, la población analfabeta es evidentemente menor y, por otro lado, las nuevas tecnologías acercan más la información a la población. Información que va desde las partituras verdianas de Rigoletto hasta el más reciente video de una famosa actriz porno.

Habría que añadir el reciente fenómeno de los youtubers, quienes además de emitir videos —desde tutoriales hasta nuevas producciones cómicas difíciles de clasificar— también escriben libros que se exponen y venden en las estanterías de librerías y ferias junto a las versiones infrarresumidas de las grandes obras literarias así como los demandados libracos de Coelho, Cuauhtémoc y Kiyosaki.

En fin, las sociedades van resolviendo permanentemente qué tipo de información es apta para qué tipo de población. En ese sentido, es decir en un sentido moral, la Fundación Casa de la Cultura de Yumbo, (con el auspicio del Programa Nacional de Concertación del Ministerio de Cultura) ha cumplido una función importante, particularmente con un proyecto que han atinado en llamar «ACCIONES PARA IMPULSAR Y FOMENTAR LA LECTURA EN VOZ ALTA Y UTILIZACIÓN DE NUEVAS TECNOLOGÍAS», que sin pretender adentrar a la población infantil de lo que conocemos como «lo culto», hace las veces de guía no sólo para el consumo sino además para la producción de documentos —información— y de cierto tipo de individuo.

El concho: Una sociedad madura debería preguntarse permanentemente por el tipo de individuo que produce y fijar su atención en las formas que está usando para ello.

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Cultura es todo (incluso el arte)

Cualquiera —hasta un niño— sabe qué es la cultura, hasta que se lo pregunta. Lo que hasta un niño sabe los expertos lo desconocen. Imagen tomada de Inernet
Cualquiera —hasta un niño— sabe qué es la cultura, hasta que se lo pregunta. Lo que hasta un niño sabe los expertos lo desconocen.
Imagen tomada de Inernet

«Hablar de cultura es como tratar de reparar una bicicleta sin bajarse de ella», decía el arquitecto Álvaro Thomas durante su intervención en el Panel de Cultura Ciudadana que tuvo lugar en el IMCY hace diez años. Hoy podríamos agregar que además esa bicicleta no puede detenerse y, parafraseando a algún estructuralista, que la cultura no tiene exterior, puesto que no podemos salirnos de ella.

Cualquiera —hasta un niño— sabe qué es la cultura, hasta que se lo pregunta. Lo que hasta un niño sabe los expertos lo desconocen. Años y años debatiendo qué es la cultura y aún hoy no podemos decirlo con certeza. Es más, cada vez parecemos estar más lejos de un consenso al respecto.

Pese a ello, los que sabemos poco al respecto, hemos adquirido la mala costumbre de utilizar el término como un comodín porque nuestra prioridad no es resolver las preguntas sino salir de ellas. Entonces apelamos unas veces a la cultura ciudadana y otras a la falta de cultura ya sea para creer resolverlo todo o bien para quejarnos de algo cuya ubicación exacta desconocemos. Diariamente escuchamos disputar el término en boca de políticos, curas, periodistas, publicistas y altavoces del transporte masivo.

Entonces ¿qué es hacer cultura?, y yendo más allá: ¿se puede hacer la cultura? El problema parece carecer de importancia en un mundo capitalista que exige exitosas empresas culturales, a pesar de lo cual el tema no deja de ser tratado en secretarías de gobierno, institutos descentralizados y hasta casas que se adjudican la hospedería de la cultura. Pero no hay lío, el concepto es tan vasto que alcanza para todos sus pretendientes, sin embargo ninguno de ellos parece resolver plenamente el problema ni, mucho menos, proponer una definición sin caer en eternas glorietas que redirigen eternamente al punto de inicio: cultura es cultura.

En Yumbo, por ejemplo, existe una institución gubernamental —el IMCY— que dice «propender y promover las políticas, planes, programas y proyectos encaminados a fortalecer la cultura, teniendo en cuenta la participación de la comunidad, organizaciones e instituciones; propiciando la accesibilidad y disfrute de los procesos de formación, fomento, difusión, creación, investigación y organización, comprometidos en un trabajo continuo por la protección y conservación del patrimonio cultural, rescatando, preservando y fomentando los valores culturales de la comunidad yumbeña». Se entiende poco, pero se logra saber que la pita no se desenmaraña mucho.

Por otro lado, una organización no gubernamental —la Fundación Casa de la Cultura de Yumbo— deduce de forma rápida pero poco clara que la lectura es un elemento constitutivo del proceso de interiorización de la educación. Afirma creer que «la cultura es primordial para construir mejores dinámicas sociales, es por esto que ofrecemos talleres de lectura a los niños, para acercar a los ciudadanos desde temprana edad al arte».

Ahora aparece el arte de forma misteriosa. Y es que, en la práctica, nos hemos familiarizado con una forma de abordar la cultura y el arte como sinónimos o como dos palabrejas que pueden usarse indistintamente. ¿Por qué? Al parecer la forma en la que nos hemos acostumbrado a pensar que se hace cultura es exclusivamente con el arte y, de forma más limitante, con la artesanía. Esa es una gran idea, pero no por grande resulta adecuada. Es, por tanto, una idea que —ya como sociedad— debemos hacer entrar en crisis.

Marlium Jamir Pérez. Foto para www.todosesupo.com
Marlium Jamir Pérez. Foto para www.todosesupo.com

Marlium Jamir Pérez / Estudiante de sociología; Exparlamentario Nacional de Juventudes Liberales, miembro del colectivo Colombianos/as por la Paz, Exasambleísta Departamental de Juventudes Liberales del Valle del Cauca, miembro del Comité Ideológico de la Juventud Liberal Socialdemócrata (JLS).

Nota: Este es un espacio de opinión independiente y libre expresión donde se refleja exclusivamente las ideas del autor del artículo, por lo tanto, no compromete la posición de Los del Medio S.A.S. ni del portal todosesupo.com

FCCY, una buena alternativa de gestión para el desarrollo cultural de Yumbo

La Fundación Casa de la Cultura de Yumbo es una entidad sin ánimo de lucro conformada por un grupo de personas de reconocida trayectoria en el sector cultural de Yumbo. Fortalecimiento de acciones para impulsar y fomentar la lectura en voz alta, es uno de los programas bandera de la Fundación. Foto para www.todosesupo.com
La Fundación Casa de la Cultura de Yumbo es una entidad sin ánimo de lucro conformada por un grupo de personas de reconocida trayectoria en el sector cultural de Yumbo. Fortalecimiento de acciones para impulsar y fomentar la lectura en voz alta, es uno de los programas bandera de la Fundación.
Foto para www.todosesupo.com

Marlium Jamir Pérez Murcia es un huilense radicado en Yumbo desde hace cerca de treinta años. Es técnico profesional en ingeniería de sistemas, administrador de empresas, especialista en proyectos de desarrollo, con diplomados en conceptos y modelos de las gerencias para la gestión de proyectos culturales, y diplomado en análisis de impacto económico y financiero en proyectos de generación de valor y negocios inclusivos.

www.todosesupo.com habló con él en su calidad de representante legal de la Fundación Casa de la Cultura de Yumbo (FCCY).

¿Qué es exactamente la FCCY y cuál es su diferencia -si la hay- con el Instituto Municipal de Cultura de Yumbo?

La Fundación Casa de la Cultura de Yumbo es una entidad sin ánimo de lucro conformada por un grupo de personas de reconocida trayectoria en el sector cultural de Yumbo. La Fundación Casa de la Cultura fue creada con el propósito de aportar con la dinamización de la vida cultural y social de las comunidades del municipio y otras regiones, desarrollando procesos multiculturales y sociales, para lo cual formula, gestiona y ejecuta proyectos tanto ante el sector público como privado. Mientras que el Instituto Municipal de Cultura es la entidad oficial encargada de apoyar los procesos culturales del Municipio de Yumbo.

Además existen otras grandes diferencias: la Fundación Casa de la Cultura de Yumbo es una organización sin ánimo de lucro, creada por un grupo de gestores culturales a nivel privado, quienes aportamos y gestionamos recursos para el desarrollo de los proyectos. Y el IMCY es un ente descentralizado del municipio el cual cuenta con recursos propios transferidos por la Alcaldía Municipal.

Por tal razón, también podemos afirmar que la Fundación Casa de la Cultura, por su naturaleza y fundamentos, está libre de las incidencias de tipo politiquero y clientelista, como el mismo Ministerio de Cultura lo manifiesta en su análisis de Casas de la Cultura a nivel nacional.

¿Cómo surgió esta iniciativa?

La Fundación Casa de la Cultura tiene un interesante antecedente. Realmente, este tema sumaría muchas líneas de la historia cultural del municipio de Yumbo. Sin duda, aquí tendríamos que escuchar a personas con más autoridad sobre el tema. Pero, para hacer un brevísimo recuento, diría que esta iniciativa ha estado vigente desde la creación de la Casa Popular de la Cultura, que empezó a gestarse y consolidarse por allá a inicios de los 80’s. Posteriormente apareció la Corporación Cultural Crear Futuro; más recientemente la Fundación Jahuina, y ahora queriendo optimizar el resultado de toda esa experiencia se crea la Fundación Casa de la Cultura.

De hecho, varias de las personas que conformamos la Fundación Casa de la Cultura tuvimos la oportunidad de participar en los procesos anteriores.

Entonces, la iniciativa de crear la Casa de la Cultura de Yumbo, se concreta como una necesidad real que el sector cultural debe fortalecer procesos desde la comunidad y no depender exclusivamente de las iniciativas de los entes gubernamentales municipales.

¿Cuál es el proyecto bandera de la Fundación Casa de la Cultura?

La Fundación Casa de la Cultura de Yumbo ha tomado como bandera el proyecto “Fortalecimiento de acciones para impulsar y fomentar la lectura en voz alta”.

¿En qué consiste este proyecto?

El proyecto busca, por una parte, replantear la noción de biblioteca en cuanto a que esta no es un lugar exclusivamente para acumulación de libros de consulta escolar, por un entorno en que pueden participar diferentes actividades y manifestaciones culturales.

Por otro lado, busca propiciar espacios lúdicos que permitan desarrollar y fortalecer acciones para impulsar y fomentar la lectura como una opción y pretensión de utilizar el tiempo contribuyendo en la construcción de opciones de vida.

El proyecto focaliza y vincula niños, niñas y jóvenes de sectores de la comuna cuatro, teniendo como puntos de referencia los barrios Bellavista y Guacandá.

El proyecto vincula otros integrantes de la familia y comunidad en eventos de lectura en voz alta en espacios no convencionales y en salidas a sitios como Biblioteca Departamental, Biblioteca Municipal, sitios campestres y otros barrios.

En paralelo a las actividades se realizan talleres correlacionados como dibujo, pintura y títeres. Con lo cual se apoya la creación de espacios interactivos con un componente de musicalización y puesta en escena de cuentos escenificados.

¿De qué instituciones ha recibido respaldo el proyecto?

El proyecto ha recibido un importante apoyo por parte del Programa Nacional de Concertación Cultural del Ministerio de Cultura (2014 y 2015), la Secretaría de Cultura del Valle, el Fondo Mixto de Promoción de la Cultura y las Artes del Valle Del Cauca, y a nivel privado del Supermercado Belalcázar e IcoporArte. Se ha manifestado la voluntad de apoyos de otros entes que se vienen haciendo efectivos.

¿Qué requisitos debe tener una persona que quiera beneficiarse del proyecto?

Bueno, los beneficiarios del proyecto son niños, niñas y jóvenes que estén en edades entre los 7 y 15 años, preferencialmente, que tengan fundamentos básicos de lectura. No hay restricción de otro tipo, aunque el cupo es limitado por presupuesto, no se deja por fuera acciones con niños y jóvenes de otras edades. Hemos llegado a atender alrededor de 110 participantes por fase semestral del proyecto.

¿Cuáles considera que han sido los mayores aciertos del proyecto?

Es muy gratificante escuchar de voz de los mismos niños, niñas y jóvenes la experiencia que ellos viven con el desarrollo del proyecto. Considero que un gran acierto es que se ha demostrado que través de acciones como estas sí es posible contribuir en la construcción de opciones de vida y que es posible ver la lectura como una opción y pretensión de utilizar el tiempo. Los participantes desarrollan niveles de socialización, comportamiento, liderazgo, expresión y lectura en público.

Aparte de este proyecto, ¿tienen pensado abrir otros?

Sí, se ha propuesto ampliar acciones con otros proyectos. Teniendo en cuenta el liderazgo de niños, niñas y jóvenes de los sectores en que se desarrolla el actual proyecto, se ha concertado con ellos mismos, diseñar, gestionar y ejecutar otros proyectos y esperamos incursionar con esta iniciativa a partir del próximo año.

Brevemente, ¿por qué debe seguir existiendo la FCCY?

Bueno, es una alternativa de gestión al desarrollo cultural del municipio desde la iniciativa de la misma comunidad y es en las comunidades donde tiene sentido la cultura y sus manifestaciones. Es más, deseamos y queremos apoyar más iniciativas similares, esperamos que se puedan crear más Casas de la Cultura en Yumbo, una por comuna, urbanas y rurales, más organizaciones que sean nacidas desde la misma iniciativa de las comunidades para beneficio de las comunidades.

Invitamos a leer algunas de nuestras notas publicadas sobre la Fundación Casa de la Cultura de Yumbo
https://todosesupo.com/2014/03/ninos-y-jovenes-de-la-comuna-4-se-beneficiaran-con-proyecto-aprobado-por-el-programa-de-concertacion-del-ministerio-de-cultura/

https://todosesupo.com/2014/07/clausura-del-primer-ciclo-de-talleres-de-lectura-de-la-fundacion-casa-de-la-cultura-de-yumbo/

href=”https://todosesupo.com/2015/05/leer-en-voz-alta/

https://todosesupo.com/2015/07/rizomas-de-una-visita-i//

Rizomas de una visita I

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Por Marlium Jamir Pérez, especial para www.todosesupo.com
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acompañó una jornada de trabajo de la Fundación Casa de la Cultura con los niños de la Comuna cuatro de Yumbo. Conversamos con los niños beneficiados por el proyecto «Fortalecimiento de acciones para impulsar y fomentar la lectura en voz alta y utilización de nuevas tecnologías», y esto fue lo que obtuvimos.

 

Samuel Felipe Rodríguez tiene nCasadelaculturaueve años de edad, vive en la parte alta del barrio La Ceiba, cursa cuarto grado de primaria y cada sábado se levanta a las seis de la mañana para estar a las ocho en la Biblioteca Comunitaria de Bellavista donde va a leer y aprender con otros niños de la comuna cuatro. Lo que más le gusta, dice,  es «leer porque uno aprende a vocalizar lo que uno dice y… lo que uno dice hace bien pa’ otros».

«Es como una escuela —nos explica— sino que le enseñan a uno. No le enseñan matemáticas sino que le enseñan a leer, a expresar cómo uno se siente y etcétera». Le gusta el fútbol y quiere ser baterista.

Por otro lado, Joselin Campos 11143134_10153055612113802_7246571065322611965_oDuque estudia durante la tarde en la Institución Educativa Antonia Santos, se levanta cada sábado a las siete de la mañana, «me baño, me visto y ya» dice con entusiasmo y añade: «Lo que más me gusta son los títeres y la lectura […] yo hice un sol y una nube».

También Edinson Santiago Valencia, de diez años, cursa cuarto de primaria en la Ceat General y cada ocho días se levanta muy temprano para darse cita en el mismo lugar. «El otro sábado no vine porque estaba donde mi abuela», se excusa y agrega: «aquí hacemos talleres de literatura, a veces escribimos cuentos, poemas… y a veces leemos…» Está notablemente entusiasmado porque, según explica: «es la primera vez que yo voy a ir a un viaje […] el otro sábado vamos a hacer un viaje».

Van a ir a La Buitrera con «el profe» —como le conocen al profesor Arvey Ramírez Valencia— y con doña Ana —como llaman a la señora Ana Valencia, gestora de la Biblioteca— espera ir «a jugar, a aprender y a conocer».

Concuerdan en que sería mejor si asistieran más compañeros pero también en que este proyecto ha sido muy enriquecedor para ellos.

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Fotografías: Marlium Pérez Murcia.

Incertidumbre

Faltando cuatro meses y diez días para las elecciones del 25 de octubre, los yumbeños ya conocen a un buen número de aspirantes a ocupar el despacho del tercer piso del CAMY. Foto www.todosesupo.com
Cuando aún faltan cuatro meses y diez días para las elecciones del 25 de octubre, los yumbeños ya conocen a un buen número de aspirantes a ocupar el despacho del tercer piso del CAMY.
Foto www.todosesupo.com

Por Marlium Jamir Pérez para www.todosesupo.com

Con excepción de uno que otro pucho, desde hace muchos años no se veía un abanico tan vasto y con múltiples opciones serias de aspirantes a la alcaldía de Yumbo (y juro que esta vez no estoy siendo sarcástico). El hecho es alentador si se compara con el pasado reciente —y no tan reciente— de la administración municipal, pero lo importante —como decía el poeta árabe—  es no mirar hacia atrás sin sonrojarse un poco ni mirar hacia adelante sin palidecer mucho.

Por un lado están los exfuncionarios, que van desde exalcaldes pasando por concejales hasta llegar a exjefes de despacho; pero por otro lado hay un grupo de personajes relativamente emergentes en el panorama político del municipio y cuya trayectoria también brinda, en general, confianza al elector.

Y es precisamente en manos de éste último (el elector) en donde está una decisión tan importante que no sólo se limita a darle la batuta a quien dirigirá los destinos de Yumbo durante los próximos años, sino además —y en mayor medida— la decisión de un compromiso que tiene que ver con el lugar y rumbo que adoptará Yumbo en su propia historia.

Recordemos que hasta que tomó las banderas la actual administración del Murgueitio, Yumbo contaba con un vergonzoso promedio de un alcalde por año desde la renuncia del Pabón. Del Pabón a la Chaves, de la Cháves al Pucho, del Pucho al Lenis, del Lenis, del Lenis a Ferney, del Ferney a uno encargado, del encargado a la Lily, de la Lily al Cura, del Cura al Aniro, del Aniro al Cura exconvicto y del Cura exconvicto al Murgueitio…

Aunque aún es temprano para hacer pronósticos, como dice Zygmunt Bauman: la única certeza que tenemos es la incertidumbre. Y seguramente estaremos por ver alianzas y divorcios, filias y fobias, ires y venires y una que otra sorpresa.

El concho: El alcalde como buen médico debería saber que jactarse de tener una megaestación de policía —que según dicen albergará a más de quinientos agentes— es como jactarse de necesitar más medicamentos (y más fuertes) para conservar la salud.

 

Marlium Jamir Pérez

Marlium Jamir Pérez / Estudiante de sociología; Exparlamentario Nacional de Juventudes Liberales, miembro del colectivo Colombianos/as por la Paz, Exasambleísta Departamental de Juventudes Liberales del Valle del Cauca, miembro del Comité Ideológico de la Juventud Liberal Socialdemócrata (JLS).

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