Hippismo en Yumbo: El Pedregal, 1972 (Primer encuentro nacional de música joven)

0
1697

Por Jaime León Valencia.
1972 fue el año cumbre del hippismo en Colombia. Cali fue escogida como la ciudad que haría el tercer encuentro, que ya había tenido como sedes a Bogotá en 1970 y Ancón en Medellín, un año después, emulando el Festival de Woodstock realizado en 1969: Tres días seguidos de música rock, contracultura, drogas, psicodelia protesta antiguerra, sexo libre, amor y paz.

Desde un principio las autoridades cívicas y políticas de Cali se opusieron a que se hiciera este evento en la ciudad que orgullosamente había sido la sede de los VI Juegos Panamericanos, lo que obligó a los organizadores a buscar un lugar cercano donde se pudiera congregar un buen número de personas “no deseables para la sociedad”, pues quienes habían abrazado el hippismo como forma de vida, profesaban abiertamente el gusto por las drogas, el sexo libre y cualquier forma de expresión que significara libertad: como la naciente música rock que escuchaban y escandalizaba a los colombianos poco acostumbrados a estos estridentes sonidos.

El balneario El Pedregal de Yumbo fue el sitio escogido para este acontecimiento histórico. Llegaron hippies extranjeros en motos de alto cilindraje, algunos en motos Harley Davidson, nunca vistas por los yumbeños. La mayoría de hippies colombianos provenían de familias acomodadas, “riquitos” que podían darse el lujo de madurar y luego volver a sus comodidades habituales; otros se habían escapado del estricto orden patriarcal, educativo religioso y social que les auguraba una vida de duros trabajos y seguramente la conformación de sus propias familias, como les había tocado a sus padres.

La llegada de los hippies a Yumbo fue todo un acontecimiento. A los que éramos niños en ese año 1972 y que estábamos estudiando primaria, nos prohibieron pasar del parque Belalcázar, nos advertían sobre estas personas extrañas y que no era bueno que habláramos con ellos. A las niñas de las escuelas y señoritas de bachillerato, los padres les impedían salir de las casas hasta que acabara ese “inusual” espectáculo.

El afiche promocional del concierto de El Pedregal ofrecía la presentación de grupos de rock, caleños en su mayoría: Alma, Tercer Ojo, Ánkora, Expreso del Oeste, Apocalipsis y La Brigada de Choque.

También estuvieron reconocidas bandas nacionales como La Malanga, grupo de rock latino influenciado por el guitarrista Carlos Santana y liderado por el bogotano Chucho Merchán. Otros grupos invitados fueron: La Banda del Marciano, La Cruz de Lorena, Gran Sociedad del Estado, Hipopótamo, Belcebú y Piedras Libres, quienes se presentaron los tres días que duró el festival.

Como invitados principales se programó el Show de los hermanos Ana y Jaime; dueto que interpretaba música protesta y “folk rock”, reconocidos artistas que se escuchaban en las emisoras y ya salían en la televisión nacional.

En El Pedregal se organizó una zona de camping al mejor estilo norteamericano, en un lugar muy amplio rodeado de árboles, de fácil acceso y cercano al río: todo un “parche” que hacía la estadía más agradable para los jóvenes que asistieron al festival.
La piscina fue el epicentro, “donde todo sucedía”, según relatan asistentes al evento. En ella día y noche se bañaban mujeres desnudas (un escándalo para la época), y durante los tres días que duró este encuentro, la música sonaba constantemente en la tarima, interpretada por los grupos rockeros invitados, quienes tocaban temas propios y algunas versiones en español de canciones originales en inglés, que sonaban frecuentemente en las emisoras de radio.

Durante los recesos de las presentaciones, se amplificaban por medio del potente equipo de sonido de la discoteca del balneario, los éxitos musicales que se escuchaban en ese entonces: Venus, de Las Moskas; Black Is Black, de Los Bravos; Tobacco Road de Eric Burdon; La Casa del Sol Naciente, de The Animals; Mami Blue, del grupo español PopTops; Samba pa’ ti y Black Magic Woman, de Carlos Santana; entre otros.

El hippismo terminó por “contagiar” a una parte de la juventud yumbeña, quienes no podían creer todo lo que estaba pasando en el Festival de El Pedregal. Fue en este evento que se dio inicio a la leyenda urbana del hijo del entonces presidente de la República, fotografiado mientras se fumaba “un cacho de marihuana”, como se decía en ese entonces.

El abuso de las drogas hizo que algunos asistentes se perdieran la mayor parte del espectáculo. Esos se quedaban alucinando al compás de la música “tocando la guitarra invisible por horas”, o simplemente dormidos mientras de todo sucedía a su alrededor.

El ambiente de locura desenfrenada y libertad que se vivió en El Pedregal quedó para el recuerdo y esta experiencia les cambio sus vidas.

Yumbo en ese momento, además de contar con una zona industrial que les daba empleo a sus habitantes, también tenía un grupo poblacional que se dedicaba al turismo. El río Yumbo era hermoso, caudaloso y lleno de vida, al que la gente de Cali venía a bañarse y en las piscinas contiguas: El Pedregal, Acapulco y La Cañada.

La ruta turística empezaba desde el parque Belalcázar, donde se ofrecían diferentes platos típicos y continuaba a lo largo de la carretera que conducía a las piscinas y los charcos del río.

Desde el Parque Belalcázar se ofrecían diferentes platos típicos y la ruta turística continuaba a lo largo de la carretera que conducía a las piscinas y los charcos del río. Fueron los hippies, quienes, aprovechando este río de agua limpia, crearon una piscina natural bautizada como “El Charco del Hippie”.

Una vez acabó el Festival de El Pedregal muchos de ellos y ellas (hippies que venían de todas partes del país: paisas, bogotanos y caleños, en su mayoría) decidieron quedarse a vivir en Yumbo. Fundaron “La Comuna Hippie de La Trinidad”, ubicada en la margen izquierda del río: hicieron nuevas familias, crecieron y envejecieron en Yumbo, se volvieron parte de la comunidad (trabajando como artesanos principalmente), impactaron las costumbres, la visión cultural y social de un pueblo que siempre ha acogido a los migrantes primero con resistencia y luego con tolerancia…

Este artículo fue posible gracias a los relatos de algunos asistentes al evento: Primer Encuentro Nacional de Música Joven- Octubre 12 -13 y … de 1972. El Pedregal. Un reconocimiento especial a: James Dimaté (Arte Tatiana), Michi (quien estuvo en Ancón y El Pedregal) Idelgar Parra (“la guitarra invisible”), Gustavo Lenis Bejarano y Harbey Salazar Tello (por los Afiches) y Juan De Dios Vivas-Satizábal por su aporte en la redacción.

Artículo escrito por Jaime León Valencia en el mes de Febrero del 2021 para el portal de Google : Jaimyco.com y www.todosesupo.com

Dejar un comentario

DEJAR UNA OPINIÓN

Por favor escriba su comentario
Por favor escriba su nombre aquí