Un candidato a la alcaldía de Yumbo que diga que “los pandilleros de Las Américas se las tienen que ver” con él, es tan -o más- ingenuo como uno que hace su lanzamiento de campaña en otra ciudad, o uno que no tiene compromisos (aval) con ningún partido. Máxime si presenta esto como una ventaja. No obstante, mayor pecado electoral comete alguien que se inscriba como candidato y tenga la más mínima posibilidad de que se presuma su inhabilidad, o aún, su incompatibilidad con el cargo.

La más remota sospecha de la existencia de la una o de la otra, empezará a ser explotada mucho antes de lo esperado por una oposición que -no nos engañemos- siempre es más burocrática que programática.

Por otro lado, muchos de los candidatos y algunas de las candidatas al Concejo, tienen también sus propias dificultades y su principal limitación es tan sencilla como grave: no saber para qué sirve el concejo. Esto es, quizás, incluso más peligroso que estar engrosando listas para beneficio de otro más fuerte sin saberlo. Y digo, “sin saberlo”, porque parafraseando al antropólogo Nigel Barley se podría decir que los políticos de Yumbo parecen tener, definitivamente, el monopolio de las alianzas endemoniadamente complejas.

Pese a que desconocer los estatutos del partido del que se obtiene el aval, debería ser mayor motivo de vergüenza que la posesión de un preservativo por parte de un cura párroco; incluso los concejales en ejercicios se ven, sin ningún pudor, obligados a admitir que desconocen hasta la portada de este afable librito.

Teniendo en cuenta estas y otras condiciones poco optimistas que presenta la víspera a la llamada fiesta democrática ¿se podrá decir que se avecina un cambio profundo y estructural? Amanecerá y veremos.

Por: Marlium Jamir Pérez para www.todosesupo.com

Marlium Jamir Pérez /Estudiante de sociología y de estudios políticos y resolución de conflictos; miembro de la Asamblea Departamental de Juventudes Liberales, del colectivo Colombianos y Colombianas por la Paz, del Parlamento Nacional de Juventudes Liberales y del Instituto del Pensamiento Liberal ‘Alfonso López Michelsen’.

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