Lo que hoy conocemos como la vía Panorama y Puerto Isaacs es lo que otrora fue el Camino Real y Punta de Yumbo, nombres a los que hemos de remontarnos si queremos conocer la historia del transporte en nuestro municipio.

Los yumbeños del siglo XIX se movilizaban como lo habían hecho sus antepasados: a lomo de bestia, y en angarillas cargaban los productos agrícolas de las fincas de Cauca y de los solares de sus casas. Estos yumbeños, el 29 de febrero de 1888, sintieron que un gran bramido rompió el apacible ambiente del bucólico pueblo, y con asombro vieron que un barco subía por las aguas del Cauca. Era el Vapor Cauca, del futurista Carl Hauer Simmonds, que atracó en Punta de Yumbo para que lo abordara don Belisario Buenaventura, el de la hacienda La Estancia, primer usuario yumbeño de esta nueva manera de transportarse por estas tierras.

El tren llegó a Yumbo el 7 de agosto de 1914. Foto para www.todosesupo.com

Se acostumbraron, pues, los yumbeños a ver pasar por el frente de sus fincas a los vapores El Mercedes, Palmira, Armenia, Manizales, Cali, Ceilán, Danubio, Pereira, Cabal, Sucre, Ricaurte, Calarcá, Santander, San Julián y Valle. Algunos yumbeños trabajaron como saloneros en los vapores de lujo que con orquestas en cubierta amenizaban a los recién casados que en las literas disfrutaban las mieles del amor. En Puerto Isaacs, nombre dado a Punta de Yumbo en honor al autor de La María, muchos yumbeños encontraron trabajo como braseros en las bodegas de los importadores y en el astillero que también ahí funcionaba.

Así como los yumbeños de finales del siglo XIX se sorprendieron con el bramido de los vapores, promediando el segundo decenio del siglo XX la sorpresa sería por el estruendo de la dinamita rompiendo las estribaciones de la Cordillera Occidental. Se acercaba el ferrocarril, y el 5 de junio de 1914 en el alto de la Trompa del Diablo, asomó la primera máquina, La Trabajadora, dejando atrás 140 kilómetros de obra desde Buenaventura. El día de máxima alegría y fiesta fue el 7 de agosto del mismo año cuando pusieron el último riel en la montaña y el primero en el valle, lográndose el sueño que por más de sesenta años se tuvo de unir al valle geográfico del río Cauca con el Mar de Balboa.

La llegada del ferrocarril a Yumbo le imprimió una nueva dinámica al Resguardo Indígena: la población creció y se generó el asentamiento urbano conocido como Panamá, a orillas del río Yumbo. Se instaló lo que habría de ser la primera industria: la Trilladora Dalmacia, en inmediaciones de la estación ferroviaria, empleadora de mano de obra femenina yumbeña.

Buses escalera de los años 30. Prestaban el servicio de transpote de pasajeros y de carga en Yumbo; parqueados en lo que sería el parque Bolívar. Foto para www.todosesupo.com

El auge del ferrocarril afectó la navegación fluvial que tuvo su época dorada en el quinto quinquenio del siglo XX. Antes de los años 20 el ferrocarril había desplazado a los arrieros con sus recuas en el transporte de las mercancías desde y hacia el puerto de Buenaventura, pero al llegar el riel a Cartago fue desplazando a los vapores por su mayor velocidad y capacidad de carga. A esto se sumó el encallamiento de los vapores y el impacto que generó la tragedia del naufragio del vapor Cabal una noche decembrina de 1924, en el remolino el Chorro de Román a la altura de Guacarí.

Junto con el ocaso de la navegación fluvial, en 1926 arriba a Yumbo la carretera de Occidente que uniría a Cali con Buga construida aprovechado el mismo trazado del Camino Real. Fue este el inicio del transporte terrestre automotor en Yumbo. En 1927 llegó el primer carro: la chiva o bus escalera El Cóndor del nariñense Ramón Guerrero, habitante de una gran casa en el marco de la plaza principal, casa que luego habría de ser de las Zúñiga y posteriormente casa cural.

La nueva modalidad de transporte motivó a los yumbeños a utilizar los servicios brindados por el empresario caleño Pacho Uribe y por Eugenio Holguín, comerciante radicado en Puerto Isaacs. Al yumbeño Rafael Espinosa Bejarano, también se le considera como uno de los pioneros del transporte terrestre quien compró dos carros a los que llamó Tiber I y Tiber II. Estos primeros vehículos partían de Yumbo en la mañana y retornaban en la tarde, siendo una peripecia que en ocasiones hacía durar el viaje hasta tres horas. La carretera era llena de huecos, que en la época de invierno se hacía intransitable, sobre todo en el sector de Sietecueros, por los lados de la hacienda Guabinas.

Con la industrialización iniciada en 1936, la población yumbeña aumentó, y el transporte automotriz, que inicialmente se prestaba de manera informal con El Monterrey, La Sombra, Santacruz, el León de Niz, El Canario, el Ave de Paso, entre otros, da paso a la primera empresa de transporte formal: Trans Yumbo, y en 1965 nace Transportes Industriales. En los noventa habrían de llegar las busetas de Los Yumbeños y la Cooperativa de Transportes Ciudad de Yumbo, y hoy ruedan por nuestras calles más de doscientos taxis atendiendo los más de treinta barrios yumbeños.

Después de que hemos trasegado el primer decenio del Siglo XXI, tenemos un Yumbo con todas las posibilidades de convertirse en polo de desarrollo para todo el país, Latinoamérica y el mundo: solo falta que así lo soñemos y a su consolidación nos dediquemos. Mucho tiempo ha pasado desde que don Eulalio Lenis, el primer empresario del transporte en Yumbo, con sus 40 mulas que pernoctaban en Santa Inés, y sobre cuyos lomos los arrieros llevaban mercancía siguiendo la ruta que salía de Cali, por Guabinas subían al Portachuelo buscando el camino a Papagayeros para llegar a Buenaventura…

Nota del autor: El presente escrito fue posible gracias a la información suministrada por los contertulios que me acompañaron en el programa de recuperación de tradición oral auspiciado por la Cámara de Comercio de Cali, sede Yumbo. A ellos mil gracias por sus aportes y la cesión de sus registros fotográficos.

Por Juan de Dios Vivas-Satizábal para www.todosesupo.com.

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