No había una sola arruga en la cara del sindicalista que en 1974 empezó a hacer política en Yumbo. No había posibilidad, pues aquel hombre sólo tenía 29 años. Esa fue la edad en la que Jaime Rodallega Polanco irrumpió en la vida pública, época en la que no existía la televisión a color, el país salía del Frente Nacional y abrumadoramente los colombianos elegían como Presidente a Alfonso López Michelsen. Hoy, las cosas son muy diferentes. Rodallega tiene 66 años.

El hijo de José Manuel Rodallega –un humilde trabajador de Ferrocarriles Nacionales-, y de Verónica Polanco -la misma que vendía los cholados en el Parque Bolívar-, comenzó su vida pública cuando se convirtió en Presidente del Sindicato de Trabajadores de Cartón Colombia. Desde ahí logró construir un capital electoral, muchas veces con la mayor votación, que lo mantuvo disputándose una curul ante la sorprendida mirada de dos generaciones de yumbeños. Muchos le adjudicaban la solidez en las urnas a su arraigo con varias de las familias más tradicionales del municipio, sobre todo miembro del gran clan de los Polanco de La Chanca.

Rodallega, curtido en las lides electorales, empezó a figurar en los anales del Concejo Municipal desde 1980 cuando llegó en la lista del Partido Liberal. Sus compañeros de escaños edilicios fueron Ciro Murgueitio, Olmedo Balcázar, Rafael Henao, Ramón Anduquia, Eric López, León Darío Trujillo, Álvaro Polanco, Tulio Restrepo, Samuel Arango, Dionee de Jáuregui, Álvaro Palacios, Luis Efrén Fernández, Luciano Cabrera, Arley Sánchez, Matilde de Pino, Oliva Montenegro, Gustavo Quijano, Mario Carvajal, Óscar Palomar, Cecilia Muñoz, Gerardo Elías Cardona, Carlos Hernán Barragán, Reinel Puente, Fabio Lenis, Jaime Cortés…, era la época en que los concejales tenían suplentes.

El domingo 30 de octubre de 2011 las cosas no sucedieron como siempre habían sucedido. Por primera vez en 37 años de vida política, Jaime Rodallega Polanco perdió una elección. Los 1.233 votos que sacó no fueron suficientes para mantener su curul. William Sánchez Valdés, el segundo concejal que logró el Partido Liberal, lo superó por 78 sufragios.

¿Qué ocurrió esta vez? Algunos adjudican la derrota a la separación de uno de sus líderes más antiguos y quizá su más fuerte bastión electoral. Otros, prefieren pensar que es la respuesta evidente de nuevos vientos en la política local.

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