Por estos días de estío, el cauce del río Yumbo se ha convertido en basurero barrial para algunos malos ciudadanos. Ya no bastan las descargas de aguas servidas que por las redes de alcantarillado le llegan, sino que también se convirtió en el depósito de lo inservible en los hogares aledaños a la ribera del río, y sitio adonde han ido a reposar los restos de podas de árboles.

A escasos doscientos metros del parque Belalcázar, donde pululan los preservadores del espacio público, el río tutelar de los yumbeños, con el paso de los días se ha ido convirtiendo en un basurero al que hasta colchones son arrojados.

Qué interesante sería que las autoridades ambientales, la Secretaría de Paz y Convivencia y la empresa prestadora del servicio público de recolección y disposición final de las basuras iniciaran una campaña de cultura ciudadana para concientizar a los vecinos del daño que están cometiendo por acción u omisión.

Nada cuesta sacar las basuras al frente de las casas para que sean los operarios quienes las recojan y las dispongan donde debe ser; solo es cuestión de sentido común y de elemental convivencia con los congéneres y el medio ambiente.

Por Modesto Alajillo. Especial para todosesupo.com.

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