Hay obras que le deben más prestigio a su carácter inconcluso que a su autor independientemente del campo al que pertenezca éste o aquella. Inconclusas las hay en la música, en la filosofía, en la pintura, en la arquitectura, en el cine…, en fin. Desde Offenbach, Mozart o Bach, pasando por el ingente Spinoza o Tomás de Aquino, sin dejar de lado al hoy célebre Leonardo, hasta el reconocido Marqués de Sade o el gran Stanley Kubrick, desde los diseños del arquitecto nazi Albert Speer hasta el Palacio de los Sóviets en Moscú.

Es más, de hecho hace poco menos de un mes, Google homenajeó, dedicando particular doodle al natalicio de Antonio Gaudí, reconocido reconocido arquitecto español, digno representante de su época y diseñador del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, imponente basílica que se erige en Barcelona pero que, crease o no, se encuentra aún en construcción desde 1882.

La imperfección no siempre es antiestética y de hecho en ocasiones llega a arrojar no sólo misterio sino además valor sobre las obras que, con el orgullo de sus autores o sin él, la poseen. Es tal la inevitable atracción que produce sobre una obra su carácter de inacabada, que si bien el aún joven Mozart murió sin escuchar su grandioso Réquiem en re menor y la tuberculosis impidió a Spinoza retomar su Tratado de la Reforma del Entendimiento; lo cierto es que desde el puente de Mulaló —que, valga decirlo, ha soportado crecidas e inundaciones— hasta el skatepark del polideportivo Tomás Bernardo Chávez, el misterio arropa casi cualquier certeza sobre ellas. De las primeras, por sus características de inacabadas contra la intención de quienes procuraron realizarlas a plenitud; y de los segundos por la contingencia de su conclusión. Ante todo (sobre éstas dos últimas) se impone la incógnita reserva no sólo sobre cuándo se concluirán, sino sobre si efectivamente se concluirán o no.

El alcalde actual inauguró el tan anhelado y por fin conquistado skatepark del polideportivo Tomás Bernardo Chávez con la promesa de que sería entregado en su totalidad antes de que acabara su mandato. Por fortuna para él aunque no tanto para muchos —¡y muchas!— jóvenes deportistas, su periodo ha sido el primero en muchos años que parece transcurrir de forma ininterrumpida.

Mientras trascurre la espera, los y las jóvenes que no se conforman con el tradicional balón de hexágonos blancos y negros, se dan cita cada tarde ante la mirada de curiosos espectadores y teñidos arreboles que asisten a la esperanza y a la descarga de adrenalina de cada ocaso.

El concho: Uno de los argumentos para la no entrega de las dos partes que faltan del escenario se escuda en los riesgos para la seguridad de los usuarios, lo cual no sólo representa un absurdo sino que además deja entrever una fuerte carga de ignorancia respecto de los riesgos que implica la obra inacabada.

Por Marlium Jamir Pérez, especial para www.todosesupo.com

Marlium Jamir Pérez /Estudiante de sociología y de estudios políticos y resolución de conflictos; miembro de la Asamblea Departamental de Juventudes Liberales, del colectivo Colombianos y Colombianas por la Paz, del Parlamento Nacional de Juventudes Liberales y del Instituto del Pensamiento Liberal ‘Alfonso López Michelsen’.

Nota: Este es un espacio de opinión independiente y libre expresión donde se refleja exclusivamente las ideas del autor del artículo, por lo tanto, no compromete la posición de Los del Medio S.A.S. ni del portal todosesupo.com

Galería de fotos del Skatepark del polideportivo Tomás Bernardo Chávez en Guacandá

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