Santos no es liberal

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Hay quienes todavía creen que las cigarras se revientan de tanto cantar, que Michael Jackson se hizo operar para cambiar el color de su piel, que comer semillas o uñas causa apendicitis o que leer en un carro en movimiento puede desprender la retina. Hay quienes todavía creen que Thomas Alva Edinson inventó la bombilla, que a los muertos le siguen creciendo las uñas y el pelo o que colgar una sábila en la entrada de la casa o negocio trae buena suerte. Hay quienes todavía creen que La Violencia (con mayúscula) empezó con el asesinato de Gaitán, que el conflicto se puede acabar por la vía armada o que Santos es liberal. Respetable, son creencias y, como lo ha dicho Zygmunt Bauman, «las creencias no necesitan ser coherentes para ser creíbles».

El término «liberal», como lo ha expuesto Vargas Llosa, puede resultar angustiosamente ambiguo, pero en Colombia el liberalismo ha sido históricamente de izquierda, a tal punto que durante mucho tiempo logró cooptar a los más diversos movimientos de la izquierda de cada época y es por eso que Lleras Restrepo dijo que «el Partido Liberal es una coalición de matices de la izquierda democrática» y Michelsen que era una «coalición de minorías». Se me reprochará, no sin razón, que eso está bastante lejos de lo que acostumbramos a llamar «la realidad», pero también se me aceptará que si bien la actual dirigencia es absolutamente neoliberal, también existe un importante sector que rechaza lo que su Declaración Ideológica denomina como «las formulaciones neoliberales que promueve el capitalismo salvaje».

Ahora bien, es cierto que en esa misma Declaración Ideológica el liberalismo «se compromete a buscar la solución de los conflictos existentes en el seno de la sociedad colombiana, incluyendo los armados, por medio de la deliberación, la concertación y la negociación política», pero no es menos cierto que estos procesos son entendidos «como el desarrollo de una función de Estado que debe materializarse en formas económicas, políticas y sociales que hagan posible la reconciliación». Es claro que la palabra de Santos «es tan voluble como pluma al viento», los uribistas lo saben perfectamente, pero si hay algo de coherencia en él, más que la búsqueda de la paz, es su confesa confianza —casi fe— en las leyes del mercado.

Algunos liberales han encontrado en el proceso de paz una excusa para respaldar la reelección de Santos omitiendo su faceta neoliberal, del mismo modo que otros lo hicieron hace una década con la tal Seguridad Democrática, creando de esta manera una mezcolanza con pretensiones ideológicas que por mucho pretender, carece de todo. Mejor dicho: el liberal que quiera ser neoliberal, que lo sea pero que no lo haga a nombre de la socialdemocracia; y el neoliberal que diga ser socialdemócrata que levante la mano y deje engañarse. Santos no es liberal.

El concho: Unos por buscar el pan de cada día, otros por librarse del mal, han caído en la tentación de creer que Santos es liberal.

Por Marlium Jamir Pérez para www.todosesupo.com.

Marlium Jamir Pérez

Marlium Jamir Pérez / Estudiante de sociología; Exparlamentario Nacional de Juventudes Liberales, miembro del colectivo Colombianos/as por la Paz, Exasambleísta Departamental de Juventudes Liberales del Valle del Cauca, miembro del Comité Ideológico de la Juventud Liberal Socialdemócrata (JLS).

Nota: Este es un espacio de opinión independiente y libre expresión donde se refleja exclusivamente las ideas del autor del artículo, por lo tanto, no compromete la posición de Los del Medio S.A.S. ni del portal todosesupo.com

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UN COMENTARIO

  1. Comentario de Carlos Mejía publicado en la página de Facebook de todosesupo.com: Buen análisis…, muy necesario. Así Juan Manuel Santos-Presidente haga la paz, no deja de ser neo-liberal.
    3 de abril de 2014. 15:15 horas.

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