Y el templo de Nuestro Señor del Buen Consuelo se convirtió en un gran comedor para los pobres…

El pasado domingo 19 de noviembre doscientos yumbeños en situación de pobreza fueron atendidos en un banquete en el templo parroquial de Nuestro Señor del Buen Consuelo, atendiendo de esta forma al llamado del Papa Francisco para celebrar en esta fecha la Jornada Mundial de los Pobres.

La nave central del templo, una vez concluida la Eucaristía de las diez de la mañana, fue dispuesta como un gran comedor y se instalaron dos hileras de mesas banqueteras con manteles y ramos de flores. Los comensales disfrutaron de un balanceado almuerzo consistente en una entrada de ensalada de frutas, plato fuerte, postre y una bebida de frutos rojos.

Después del almuerzo, amenizado con música en vivo, las dos centenas de invitados especiales recibieron un mercado y ropa. Esta actividad fue una manera de atender a los desposeídos, que en Yumbo se cuentan por miles, siendo atendidos por feligreses de la parroquia de Nuestro Señor del Buen Consuelo.

La población en situación de pobreza que participó de este almuerzo estuvo representada por mujeres cabeza de hogar, niños y niñas a cargo de adultos discapacitados, migrantes, habitantes en situación de calle, dependientes de PSA y población discriminada. De manera especial fueron invitadas las personas asiduas al Comedor Comunitario La Divina Providencia, que desde el año pasado atiende la parroquia en el sector de Bellavista. En este comedor, de lunes a viernes, se suministra almuerzo a cerca de cien personas en situación de pobreza.

El banquete del domingo 19, así como el Comedor de Bellavista, fue posible gracias a la generosidad de muchos yumbeños que comparten con los más necesitados. Atendiendo el llamado hecho por el presbítero José María López Rodríguez, párroco de Nuestro Señor del Buen Consuelo muchos yumbeños llegaron al templo con alimentos y ropa.

Actividades de este tipo también se llevaron a cabo en las restantes seis parroquias de la Iglesia Católica que existen en Yumbo.

¿Por qué una Jornada Mundial de los Pobres?
El Papa Francisco el pasado 13 de junio en un mensaje de nueve puntos instituyó la Jornada Mundial de los Pobres a realizarse el penúltimo Domingo del año Litúrgico, el anterior a la solemnidad de “Jesucristo Rey del Universo”. En ese mensaje el Jerarca de la Iglesia Católica invitó a toda la Iglesia y a los hombres y mujeres de buena voluntad a mantener la mirada fija en quienes tienden sus manos clamando ayuda.

De manera particular la Arquidiócesis de Cali motivó a todos los feligreses, y su arzobispo, monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía, en un mensaje enviado a todas las parroquias, haciendo eco de las palabras del Papa Francisco, dijo: “La pobreza es un pecado de injusticia y de ambición que hace víctimas a millones de seres humanos en la tierra. Como tal, gran parte de la población mundial y de nuestro país hace parte de los pobres, excluidos del promedio del bienestar. Hacia estas realidades y estas personas atrae la atención el Papa Francisco, para alentar la lucha colectiva en cada Nación contra la miseria, las desigualdades y la administración de los recursos y de las riquezas que producimos”.

Previo al domingo 19 de noviembre las comunidades parroquiales meditaron y profundizaron en el mensaje del Papa Francisco, desglosándolo en cinco talleres:

  • Tocar la carne de Cristo.
  • Callejear la fe.
  • Buscar la justicia compromiso de todos.
  • La austeridad: expresión de la generosidad y el desprendimiento.
  • Hacernos prójimos, involucrarse, mantenernos en la obra.

El banquete del pasado domingo 19 de noviembre es un signo visible de la constante preocupación de muchos católicos por los pobres, dejando de ser esta actividad una mera jornada de colecta de alimento y ropa para los pobres para tranquilizar la conciencia. Según el Papa Francisco: “No pensemos sólo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de voluntariado para hacer una vez a la semana, y menos aún de gestos improvisados de buena voluntad para tranquilizar la conciencia. Estas experiencias, aunque válidas y útiles para sensibilizarnos acerca de las necesidades de muchos hermanos y de las injusticias que a menudo las provocan, deberían introducirnos a un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida”.

Luego de más de tres horas de compartir fraterno los 200 representantes de los yumbeños en situación de pobreza partieron con la certeza de que fueron visibilizados y atendidos como seres humanos. Y quienes con generosidad aportaron su grano de arena en insumos y trabajo entendieron las palabras del Papa cuando invita a mirar las realidades de pobreza y a los pobres para alentar la lucha colectiva de cada Nación contra la miseria, las desigualdades y la administración de los recursos y de las riquezas que producimos.

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