22 de abril, día para reflexionar sobre el impacto humano en el planeta…

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Cada 22 de abril se conmemora el Día Internacional de la Tierra, fecha de encuentro para reflexionar sobre el impacto del ser humano en el planeta. En estos momentos, la pandemia del coronavirus sigue representando un riesgo para la salud pública y la economía mundial, y también para la diversidad biológica. En medio de esta crisis sanitaria desde hace ya dos largos años, son muchos los expertos que defienden que la biodiversidad es y debe ser parte de la solución.

En este año 2022 el tema ha sido una llamada a la acción climática. Este enorme desafío es el más grande para el futuro de la humanidad. A finales de 2022, se espera que las naciones aumenten sus compromisos con respecto al Acuerdo de París de 2015 sobre el cambio climático. También, ha llegado el momento de que los ciudadanos pidan mayores competencias a escalas globales para hacer frente a la crisis climática.

A menos que todos los países del mundo den un paso adelante rápidamente, se estará condenando a las generaciones actuales y venideras a un futuro cuanto menos, peor. Y es que el panorama no es alentador: cada año el mundo pierde 10 millones de hectáreas de bosques; una extensión similar a Islandia. No hay que olvidar que los ecosistemas sanos nos ayudan a protegernos de las enfermedades porque la diversidad de especies hace más difícil la propagación de patógenos. Y otro dato o no olvidar y poner sobre la mesa: alrededor de un millón de especies animales y plantas se encuentran en peligro de extinción en la actualidad.

A pesar de los esfuerzos actuales, la biodiversidad se está deteriorando en todo el mundo a un ritmo sin precedentes en la historia humana. Se estima que alrededor de un millón de especies animales y vegetales se encuentran actualmente en peligro de extinción.

Con este panorama general y el escenario del coronavirus, la prioridad inmediata está en poner freno a la pandemia, pero a largo plazo, es importante abordar la pérdida de hábitat y biodiversidad“, sentencia el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres.

La pandemia lo ha copado casi todo durante estos dos últimos años, pero un poco más allá, los océanos siguen llenándose de plásticos y se vuelven más ácidos. El calor extremo genera sequías y hambrunas, incendios forestales. Fenómenos meteorológicos extremos que provocan inundaciones; huracanes y ciclones que han batido récords afectando a millones de personas. En medio de este terremoto medioambiental, la pandemia sanitaria muestra que tiene una fuerte relación con la salud de nuestro ecosistema.

La recuperación de la pandemia de covid-19 ofrece una oportunidad de que el mundo emprenda un camino más limpio, ecológico y sostenible“, dice el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres. “ En el Día Internacional de la Madre Tierra, comprometámonos todos a trabajar con ahínco para restaurar nuestro planeta y hacer las paces con la naturaleza“.

El Día de la Tierra quiere poner de relevancia la importancia de la biodiversidad y su impacto en la vida humana. En medio de la pandemia del coronavirus, la biodiversidad puede ser parte de la solución, ya que una diversidad de especies dificulta la propagación rápida de los patógenos.

Nadie puede negar, como indican desde Naciones Unidas, que los cambios en la biodiversidad afectan al funcionamiento de los ecosistemas y pueden ocasionar alteraciones importantes de los bienes y servicios que estos proporcionan. Los vínculos específicos entre la salud y la biodiversidad incluyen posibles impactos en la nutrición, la investigación sanitaria y la medicina tradicional, la generación de nuevas enfermedades infecciosas y cambios significativos en la distribución de plantas, patógenos, animales e incluso asentamientos humanos, algo que puede ser alentado debido al cambio climático.

Origen del Día de la Tierra
La Asamblea General de la ONU designó el 22 de abril como el Día Internacional de la Madre Tierra a través de una resolución adoptada en 2009. Su origen se remonta a 1970, un periodo en donde la protección del medio ambiente no era una prioridad en la agenda política.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano de 1972 celebrada en Estocolmo sentó las bases de la toma de conciencia mundial sobre la relación de interdependencia entre los seres humanos, otros seres vivos y nuestro planeta. Asimismo, se estableció el 5 de junio como el Día Mundial del Medio Ambiente y se creó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la agencia de la ONU encargada de establecer la agenda ambiental a nivel global, promover la implementación coherente de la dimensión ambiental del desarrollo sostenible en el sistema de las Naciones Unidas y actuar como un defensor autorizado del medio ambiente.

En 1992, más de 178 países firmaron la Agenda 21, la Declaración sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo y la Declaración de Principios para la Gestión Sostenible de los Bosques en la “Cumbre de la Tierra”, celebrada en Río de Janeiro (Brasil).

Desde entonces, todos los esfuerzos por crear conciencia medioambiental crecieron exponencialmente: la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo en 2002; la Declaración en 2008 del Año Internacional de la Tierra; la declaración oficial de la ONU del Día Internacional de la Madre Tierra; Río+20 , donde se elaboró un documento que contenía medidas y prácticas para implementar un desarrollo sostenible; o las más recientes, como la Cumbre del Clima o la COP25, ambas enfocadas al cumplimiento del Acuerdo de París.

(Con información tomada de Deia.eus)

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