
Por: Manuel Alberto Barragán Tovar para www.todosesupo.com
Colombia ha realizado elección de su nuevo presidente, una elección dentro de la más férrea polarización. Académicos y especialistas se preguntan qué ha sucedido en el país y por qué hoy esta tan dividido frente a ideas de gobierno, pero no hay que buscar mucho para hallar una de las principales causas que lleva no solo a que el 50% de los electores piense distinto al otro 50%, sino que el 38% de la población aún se abstenga de participar, y en mi concepto esto es un problema de pobreza de aprendizajes que a futuro deberemos resolver.
El problema es de educación, tal y como se ha advertido en diferentes foros donde se ha dejado en claro que seguir educando con un cúmulo de conocimientos técnicos sin el fortalecimiento decidido de competencias blandas que harán la diferencia. La apremiante necesidad de optimizar los contenidos educativos privilegiando la comprensión lectora, el amor por el conocimiento, el desarrollo de habilidades como la investigación mediante la aplicación de los saberes, el análisis crítico, la inteligencia emocional y la buena toma de decisiones mediante el uso de métodos de comparación, entre otros importantes elementos que hoy no tenemos en cuenta en las aulas serán importantes para poder avanzar en el entendimiento de lo que requiere y necesita el país.
Hoy estamos bajo la imperiosa necesidad de reformar de manera estructural y estratégica las prácticas pedagógicas, con gremios y docentes que no contribuyan más a la polarización y que por el contrario realicen un esfuerzo adicional para mostrar el camino del análisis, la participación y la reflexión incentivando a la toma de decisiones autónomas sin sesgos como los que actualmente tenemos. Es necesario revisar y actualizar todos los planes de estudio a nivel básico, medio, intermedio y profesional para fomentar desde ellos el pensamiento crítico, el poder de la comprensión lectora, el asumir riegos controlados mediante la investigación y la comparación, ayudando a los estudiantes a estar mejor preparados para las demandas del mundo actual y futuro.
El involucrar a las familias dentro del desarrollo escolar y utilizar las herramientas especializadas con amplio conocimiento por parte de los docentes, será vital para el desarrollo educativo futuro, continuar resistiéndonos a enfrentar el desafío tecnológico y querer apartar al estudiante de los aparatos que hoy hacen parte del diario vivir son retos que debemos afrontar.
Colombia está en una pobreza de aprendizajes profunda, es decir, que estudiantes que culminan su ciclo académico se están graduando sin herramientas suficientes para continuar en su camino que les permita afrontar los problemas de manera consiente, donde la pereza sea derrotada y las decisiones viscerales pasen a ser parte de la historia, los procesos educativos deberán ser neutrales y desde esta perspectiva se deberá orientar académicamente dentro de un proceso claro hacia el desarrollo de habilidades nuevas que hoy brillan por su ausencia en las aulas y en los contenidos programáticos de cada material a todo nivel educativo.
Hemos elegido sin investigar, sin leer y en muchos casos – la mayoría a mi juicio – sin conocer de fondo las propuestas de cada candidato, sus orígenes, sus virtudes, sin comparar y ahondar que es lo mejor para el país o la región. Hemos elegidos desde la emocionalidad, desde las vísceras en una confrontación absurda donde los únicos perdedores seremos nosotros mismos, esto producto de un sistema educativo que no nos enseña a pensar, que insiste en la memorización de contenidos y el privilegio de un número como indicativo de calidad y no de la aplicación adecuada de conocimientos en contextos reales.
Un cambio social es importante y este se dará cuando decididamente privilegiemos la educación desde los mejores contenidos y prácticas pedagógicas pertinentes, cuando enseñemos a utilizar adecuada y eficazmente los recursos físicos y tecnológicos que tenemos. Pretender ampliar cobertura educativa y tener mayor cantidad de establecimientos educativos sin privilegiar la calidad pedagógica resistiéndonos a aceptar un problema evidente solo nos profundizara la crisis actual de educación impactando negativamente nuestro avance social.
Dirigentes, catedráticos, sociedad, educadores en todo nivel debemos aprender a escuchar, a valorar la opinión del otro así esta sea contraria a nuestros pensamientos y creencias. Privilegiar el bien común sobre el particular es vital en el avance social, pero nada de esto lo podremos conseguir si no fortalecemos de forma real nuestro sistema educativo y propiciamos los espacios para que nuevas ideas y conceptos inunden escuelas, colegios y universidades en pro de pensamientos que ayuden verdaderamente a un desarrollo social.
Aprender de los errores, analizar la situación actual y modificar comportamientos serán vitales para acabar con esta destructiva polarización social, y esto solo podremos lograrlo si vencemos al verdadero enemigo: la pobreza de aprendizajes que se ha arraigado en nuestra sociedad.

Manuel Alberto Barragán Tovar: Nacido en Dagua – Valle el 16 de febrero de 1967. Radicado en Yumbo hace más de 45 años, donde realizó todos sus estudios. Administrador de Empresas, con experiencia laboral en empresas públicas y privadas, capacitador, conferencista y motivador personal, docente y autor del libro PODEDUMBRE. Hacia un cambio social para el verdadero desarrollo humano.
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