Una de las preocupaciones de mi gran amigo Luis Alberto Londoño Rosero, es que no está quedando registro escrito de la cotidianidad yumbeña, de lo que acontece en el día.

Plaza de mercado Yumbo 2011. Foto Juan de Dios Vivas-Satizábal para www.todosesupo.com

Sin embargo los que en el futuro se acerquen a indagar cómo era el Yumbo de finales del siglo XX e inicios del XXI se toparán con las fotos captadas en los celulares, pasadas al computador y luego enviadas a todo el mundo por la Internet y sus redes sociales. En un futuro, nos podrán ver inmortalizados en los videos almacenados en las memorias electrónicas, y muchos se preguntaran porqué el Yumbo de sus antepasados era como era, y que Dios quiera no haya seguido como lo es hoy.

Parque Belalcázar de Yumbo. 2011. Foto Juan de Dios Vivas-Satizábal para www.todosesupo.com

Mirando muestra realidad yumbeña no lograrán comprender un río Yumbo contaminado, si es el mismo que cien, ciento veinte, ciento cincuenta años atrás dizque era de corrientes diáfanas y que surtía de agua a toda la población con el rudimentario acueducto de la Acequia Grande…

Nos preguntarán, o les preguntarán a nuestros hijos ¿por qué se ven desordenadas las calles; invadido el espacio público?; ¿por qué no hay andenes para que las personas transiten y en cambio sí ocupados con mesas y asientos en unos pésimos remedos de las terrazas parisienses?; ¿por qué a los servidores públicos no se les ve andando por las calles como ciudadanos del común y las únicas fotos que de ellos se conocen son las de los actos oficiales?

Cuando nuestros descendientes empiecen a indagarnos desde su presente sobre el nuestro, tendremos que decirles que a pesar del caos en que a veces aparece nuestra ciudad (porque a larga nosotros recibimos un pueblo y les dejamos a ellos una ciudad), a pesar de ello, hubo intentos, propósitos y algunas acciones para que Yumbo se perfilara como la ciudad del futuro. Se está haciendo mucho, pero aún falta; no perdamos la oportunidad que la vida nos da para que los que nos seguirán en este caminar se sientan orgullosos de nosotros…

Por Juan de Dios Vivas Satizabal.

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