He escuchado hablar de tijeras de quirófano que por descuido del cirujano han quedado habitando entre las tripas del paciente que luego creer definitivamente cerrada su abertura, se torna im-paciente por retornar a que le extraigan de sus entrañas el entrometido adminículo. También sucedió que Ren Hanzhi, un adolescente japonés, mientras pelaba una manzana tropezó y se introdujo accidentalmente el cuchillo entre los ojos. Al interior de una cárcel de El Salvador, un presidiario, en su desmedido afán por esconder un teléfono celular se lo introdujo, sabrá Dios por qué cavidad y, como era de esperar tuvo que hacer una visita no planeada al cirujano. En Corea, un hombre consultó a su médico por la recurrente visita de una jaqueca, pero se llevó una grata sorpresa cuando descubrió que no se trataba de una visita sino de un clavo de hierro cómodamente hospedado en su cráneo desde hacía cuatro años. Se conoce el riesgo permanente en el que están los objetos pequeños que tienen la manía de esconderse en los orificios de la boca y nariz de los niños pequeños, sin embargo ocurrió lo propio a Leroy Ruetshce, una señora de 86 años que preocupada por el estado de su jardín, terminó de un ligero tropezón, con las tijeras de podar mitad dentro, mitad fuera de su cabeza. En fin, podríamos dedicar esta columna a relatar todos los casos en los que objetos ocupantes han decidido mudar de hábitat hacia nuestro vulnerable cuerpo humano, sin embargo, para desgracia de ellos no va a ser así.

Si un buen turista camina por las pintorescas calles del sur de Rumania, no le es posible pasar por alto los bustos, monumentos, placas e incluso los rumores de la supuesta sepultura de un héroe nacional en una isla en medio del lago Snagov. Se trata de Vlad Tepes o Vlad III “el empalador”. Quien debe esta denominación a sus métodos para resistir a la ocupación del Imperio Otomano y para castigar a los traidores. Lo que pocos saben, es que merced a su reconocida perversidad (hay pinturas que lo retratan desayunando de frente al desfile de postes decorados con sus víctimas cual arbolitos de navidad), el noble Vlad fue además el inspirador de la famosa novela de Bram Stoker: El Conde Drácula.

En la edición de la Revista Semana del 16 de octubre, el columnista Antonio Caballero ha hecho, con la lucidez que lo caracteriza, un excelente artículo en el que no sólo explica -no sin algo de frialdad- en qué consiste exactamente el empalamiento sino que además, describe la forma en que el Presidente Santos fue sometido a dicho proceso por parte del gobierno de los Estados Unidos.

Y hablando de introducción de objetos extraños por agujeros del cuerpo que no siempre vienen prefabricados; y hablando también de cuentos de terror y de muertos que salen de sus tumbas a ejercer su derecho al voto; y hablando de calabazas y otras cabezas huecas; y hablando de disfraces, antifaces y máscaras, y hablando de fantasmas que financian a todos los candidatos para no poner todos los huevos en el mismo nido… en fin, hablando de democracia, nada más propicio para esta temporada que rememorar la apacible escena en la que un incauto ciudadano, embriagado por haber estado sumergido en alguna de las campañas electorales, cree de forma inocente en las discordias que aparentan los bandos más visibles. Y en un acto de ingenua fe, imprime un tachón a su intachable candidato sin saber que a lo que se está jugando el poder detrás del poder es a que con cara ganan ellos y con sello pierden los ciudadanos. Como quien dice: ¡Feliz Halloween con más truco que trato!

 

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UN COMENTARIO

  1. ja ja ja, mas bien el truco estuvo en hacer bien el trato, y el clavito en la cabeza de los yumbeños durarara otros cuatro años, uyyyy que dolor.ha y los que celebran que disfruten de la manzana, que alcance para todos , pero ojo como manejan el cuchillo.

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