Dos horas después de que empezara a llover en la cabecera de la quebrada de Mulaló, bajó la creciente y arrasó con todo lo que encontraba a su paso formando una gran empalizada de unos doscientos metros cúbicos. Cuentan los moradores del corregimiento de Mulaló que faltaba un cuarto para las doce del mediodía de hoy viernes cuando sintieron un gran estruendo, era como si un buldozer pasara arrastrando gran cantidad de material… Esto no se veía desde 1958, cuando yo estaba muy niño…, comenta un mulaleño mientras observa lo que quedó de la casa de los Carvajal, un poco antes de llegar al puente peatonal que conduce al balneario El Bosque del Chivo de don Omar Lenis.

Ese puente peatonal, construido con pedazos de tubos del polipasto de Cementos del Valle no pudo contener la furia del agua represada que cuenca abajo cogía más fuerza. Sin embargo, ese puente resultó providencial, porque de no haber sido que ahí quedó la gran empalizada que el río arrastraba, todas las casas de la margen derecha de la quebrada habrían desaparecido, comentan, entre susto y agradecimiento, los mulaleños.

Terminando la tarde los organismos de socorro, liderados por Natalia Mayor, coordinadora del Comité Local de Atención y Prevención de desastres, adelantaban el censo para determinar el número de afectados y damnificados por esta nueva tragedia invernal, que hoy deja victimas en Mulaló y Mangavieja.

Los daños no sólo han sido en las viviendas, sino que también arrasó con el puente peatonal que comunica el sector céntrico de Mulaló con la parte oriental. También se vio afectado el acueducto veredal y solo mañana, cuando merme el agua en el río se podrá apreciar la magnitud de los daños y la reparación de los mismos, manifestó Rubio Alfaro Viveros, presidente de la Junta Administradora del Acueducto de Mulaló.

El río Yumbo también se creció

El susto del mediodía no fue solo para la gente de Mulaló. En el mismo instante en que las unidades del Cuerpo de Bomberos de Yumbo se desplazaban a atender la emergencia de Mulaló, el río de Yumbo, por tercer día consecutivo, presentaba una nueva creciente.
El mayor susto lo pasaron los vecinos de la carrera 1 norte porque vieron cómo la furia del agua atacaba el dique provisional que los ingenieros constructores del muro de contención y reparación de la calzada habían levantado para desviar el cauce del río mientras adelantan los trabajos.

Poco a poco el dique fue cediendo al embate del agua, y se llegó a temer que los muros fueran derribados y por consiguiente lo poco que queda en pie de las casas afectadas con la avalancha del 15 de abril pasado, se vinieran abajo. Afortunadamente la presión del agua después de más de media hora cedió, y por esta vez las viviendas no fueron afectadas.

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