Fenómeno del Niño: fuerte impacto en la economía, y en la gente, ¿qué?

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El sol asoma sobre la cordillera Central, presagio de un día más de calor en Yumbo. Foto www.todosesupo.com
El sol asoma sobre la cordillera Central, presagio de un día más de calor en Yumbo. Foto www.todosesupo.com

Por esto días mucho se ha hablado y escrito sobre el fenómeno del Niño y muchas cifras se han mostrado de sus consecuencias negativas para la economía nacional. Hemos visto la disminución en los caudales de los ríos poniendo en riesgo el suministro de agua potable para los habitantes de las grandes y pequeñas poblaciones; las quemas de zonas forestales resecas por la alta radiación solar; las pérdidas en los cultivos por falta de agua para el regadío, etc. De pronto la tendencia economicista de nuestros gobernantes haga que se privilegien las cifras económicas que dan los gremios industriales y agrícolas y casi nada se hable de las consecuencias del Niño sobre las personas.

Casi todos los colombianos estamos sufriendo las consecuencias de las altas temperaturas originadas en el fenómeno del Niño. La temperatura no mermará sino hasta marzo, si se cumplen los pronósticos del Ministerio del Medio Ambiente y el Ideam, cuando lleguen de nuevo las lluvias escasas desde finales del primer semestre del 2015.

En diciembre pasado el coordinador de Hidroclimatología de la CVC, Harold González, en declaraciones al diario El País de Cali dijo que con el aumento que prevé el Ideam, la temperatura llegaría a 34 o 35 grados centígrados en la zona plana del departamento, pero que la sensación de calor, que es lo que la gente siente, estará por encima otros tres grados más, con lo cual se puede a llegar a sentir temperaturas hasta los 38 grados centígrados.

El termómetro en algunos sectores de Yumbo, bajo techo, ha llegado a marcar hasta los 32 °C, aún en las horas de la noche, y al aire libre, los fuertes rayos del sol impiden que las personas puedan tener un cabal desempeño de sus actividades. Por eso la recomendación que hacen los expertos es que si no es urgente andar a cielo abierto entre las nueve de la mañana y las cuatro de la tarde, lo mejor es quedarse dentro de las casas o sitios de trabajo mientras pasa el alto nivel de radiación solar.

A cuidarse de los fuertes rayos del sol
La recomendación de no salir al sol no tiene nada que ver con razones estéticas o comodidad personal. Es un asunto de salud y de prevención de enfermedades tales como síncope, cálculos renales, golpe de calor, cáncer de piel y hasta problemas digestivos. Por eso los expertos dicen que tener en cuenta la temperatura ideal del cuerpo para su adecuada función es de suma importancia.

A mayor exposición al sol mayor será la deshidratación y, según los médicos, la ausencia de líquidos y las altas temperaturas favorece al desarrollo de los cálculos renales (concentración de sustancias, sales en la orina, calcio y ácido úrico que se cristalizan), además dolor de cabeza intenso, náuseas, somnolencia y sed intensa; debilidad, cansancio extremo, piel enrojecida, caliente y seca; incremento rápido de la temperatura corporal y fiebre elevada.

Las altas temperaturas producen deshidratación por lo que es recomendable tomar líquidos así no se sienta sed. Dicen los médicos que hidratarse será una buena medida para evitar los cálculos renales que causan fuerte dolor, obstrucción en el flujo de la orina, hemorragias e infecciones en las vías urinarias.

La cantidad ideal de líquidos que recomiendan los expertos es al menos 2.5 litros de bebidas al día (10 vasos), pero personas en embarazo, lactancia y ancianos, el mínimo aconsejado debería ser de 3 litros al día (12 vasos). Contrario a lo que comúnmente se piensa, las bebidas alcohólicas, las muy azucaradas y las bebidas para deportistas o que contengan cafeína, se deben evitar ya que estas causan una mayor pérdida de líquidos corporales. Entonces que la cerveza sea por el gusto pero no para calmar la sed, la que solo se calma con agua.

La piel, la más afectada
Además de la alta sudoración y deshidratación ocasionada por la ola de calor que debemos soportar por estos días preocupa también los efectos que se tienen sobre la piel. El calor intenso y los fuertes rayos solares son los responsables del 80 % del envejecimiento de la piel, la formación de arrugas y manchas de diversos tipos.

Con los rayos solares existen tres tipos de radiación ultravioleta y cada una ofrece un riesgo determinado: tipo A o UVA, es la productora de pigmentación y la relacionada con el envejecimiento cutáneo y las arrugas; la UVB, ocasiona la quemadura solar y es relacionada con el cáncer de piel y el desarrollo de cataratas y alteraciones en el sistema inmune. Finalmente, la UVC es la más nociva de todas, pero no alcanza a llegar gracias a la capa de ozono.

La exposición prolongada a los rayos ultravioleta provoca melanomas y otros tipos de cáncer. Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, alrededor de 60.000 personas mueran al año por esta causa.

La recomendación para aminorar el impacto de los rayos ultravioletas, además de evitar la exposición al sol, es el uso de bloqueadores para la piel, frente a los rayos UVA y UVB y con un factor de protección mínimo de 15. En cuanto a la ropa, lo recomendable es que sea ligera, transpirable y holgada, preferiblemente de fibras naturales y de colores claros, cubrirse la cabeza con gorra, sombrero o sombrilla y usar anteojos con protección UV.

Golpe de calor, algo de lo que poco se habla
Es posible que a estas alturas conforme avanzan los meses de fuerte calor muchos hayan tomado conciencia de hidratar sus cuerpos y protegerlos contra los rayos ultravioletas. Pero infortunadamente muchos olvidan o desconocen que existe una enfermedad, tal vez la más grave relacionada con las altas temperaturas.

Se trata de lo que se conoce como Golpe de calor que se manifiesta en quien lo padece con la piel caliente, seca y enrojecida (sin sudor), pulso acelerado, dolor de cabeza palpitante, mareo, nauseas, confusión y hasta pérdida del conocimiento. Esta enfermedad se produce cuando una cantidad de calor no es eliminada por los sistemas naturales de refrigeración del organismo, es decir la dilatación de los vasos sanguíneos superficiales, sudoración y respiración.

Dicen los entendidos en la materia que aún nos faltan dos meses para la finalización del fenómeno del Niño, razón más que de sobra para seguir alerta y cuidarnos de las consecuencias en nuestra salud. Además de las mencionadas antes hay otras que se manifiestan con cambios en los patrones del sueño (insomnio o somnolencia en estados de deshidratación), alteraciones oculares (bien sea por daño directo a la exposición solar o por efecto de sequedad ocular), estrés térmico y cambios en el estado de ánimo (irritabilidad, depresión y ansiedad).

Las cifras de los economicistas nos hablan de las pérdidas ocasionadas por el fenómeno del Niño y su impacto en el P.I.B., pero poco nos hablan de lo que ha ocasionado en las personas… Por ahora solo resta cuidarnos…

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