Las adicciones, situación dura (no imposible) de lidiar

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Cada vez que una persona que tiene problemas con su manera de beber licor se acerca a un alcohólico anónimo o a una reunión de esa comunidad, le presentan un test para que mida qué tan grave son las consecuencias de la bebida en su vida.

El test que recibe la persona consta de las siguientes doce preguntas:

  1. ¿Ha tratado alguna vez de no beber por una semana o más, sin cumplir el plazo?
  2. ¿Le molestan los consejos de otras personas que han tratado de convencerlo de que deje de beber?
  3. ¿Ha tratado alguna vez de controlarse, cambiando de una clase de bebida a otra?
  4. ¿Ha bebido alguna vez por la mañana durante el último año?
  5. ¿Envidia las personas que pueden beber sin que esto le ocasiones dificultades?
  6. ¿Ha empeorado progresivamente su problema con la bebida durante el último año?
  7. ¿Ha ocasionado su modalidad de beber problemas en su hogar?
  8. En reuniones sociales, donde la bebida es controlada, ¿trata de conseguir tragos extras?
  9. A pesar de ser evidente que no puede controlarse, ¿ha continuado usted afirmando que puede dejar de beber por si solo cuando quiera hacerlo?
  10. ¿Ha faltado a su trabajo durante el último año a causa de la bebida?
  11. ¿Ha tenido alguna vez lagunas mentales producidas por el alcohol?
  12. ¿Ha pensado alguna vez que podría tener más éxito en la vida si no bebiera?

Si la persona contesta sí a cuatro o más de estas preguntas, es probable que tenga un serio problema alcohólico o que lo tenga en un futuro cercano. Sin embargo, esa dura noticia no es el final de la vida para el aspirante a ingresar a Alcohólicos Anónimos, si no la apertura a la posibilidad de llevar una viva feliz, sin consumir alcohol.

La historia desde 1935 tiene millones de ejemplos de seres que se han recuperado o alejado de la amenaza de una vida sin sentido o un final fatal, gracias a la aceptación del problema y el ajuste de su vida a los doce principios que ofrecen los Alcohólicos Anónimos. Estos principios es lo que se conocen como los Doce pasos del programa de recuperación.

Otras adicciones…
En los años 30, el consumo de alcohol de una manera descontrolada era, tal vez, lo más visible de los males que aquejaban a los seres humanos en sus relaciones familiares y sociales. La modernidad y postmodernidad que ha modificado profundamente la forma de vivir las personas, también ha venido creando otras problemáticas, o las ha hecho más visibles. A lo que otrora fuera sólo el consumo desmedido de alcohol, fueron aflorando otras adicciones, tangibles como las sustancias psicoactivas, la comida, los bienes suntuarios, el sexo, etc. Y las adicciones intangibles, pero que por igual destruyen la propia persona y a quienes les rodean, también empezaron a salir a flote: la adicción al poder y la adicción al trabajo.

La adicción al alcohol ha destruido vidas, quebrado empresas, roto relaciones familiares y ha ocasionado muertes, y las personas adictas al trabajo no escapan también a estas consecuencias negativas.

Un logro histórico fue el de que las personas solo trabajaran 8 horas diarias para destinar las 16 restantes al estudio y al ocio, esto de lunes a viernes, porque el sábado y el domingo son días de descanso. En condiciones normales, una persona solo debe laborar 40 horas a la semana; es decir, destinar solo el 23,80 % de los 10.080 minutos semanales al trabajo. 2400 minutos para el trabajo y 7680 para la familia, el estudio, la recreación, el arte, la cultura, las actividades comunitarias, espirituales.

Sin embargo, esta conquista se ha ido diluyendo en el tiempo y hoy día hay personas que laboran más de 16 horas, recortándole tiempo a sus compromisos académicos, familiares y personales, generando alteraciones en su ritmo de vida y en su salud física y mental.

La adicción al trabajo
Tal y como pasa en las personas que padecen alcoholismo (o alguna otra adicción), los adictos al trabajo, los trabajadores compulsivos, no son capaces de reconocer su estado, ya que se encuentran tan sumergidas en ese aspecto, que logran identificar como normal su comportamiento.

El no reconocimiento del exceso de trabajo y sus consecuencias negativas, son los síntomas que presenta el enfermo alcohólico. La incapacidad de reconocer su situación es lo que se considera como la primera etapa de todo problema adictivo que es la negación al mismo.

No pocas veces, así como los alcohólicos se molestan con los consejos de otras personas que tratan de convencerlos de que dejen de beber, el trabajador compulsivo también se disgusta ante las sugerencias de sus seres queridos de que le merme el ritmo a su trabajo, y como cualquier adicto sigue ejerciendo su labor con la misma o más intensidad, o dice que él sabrá controlar a tiempo sus actividades.

Así como el enfermo alcohólico no bebe de forma destructiva por puro gusto, sino que hay una serie de factores profundos que va descubriendo en la medida en que ajusta su vida a los principios del programa de recuperación de Alcohólicos Anónimos, los adictos al trabajo, según explicaciones de algunos profesionales, no son capaces de enfrentar sus propios miedos e intensifican su manera de trabajar para olvidar o escabullirse de posibles traumas de la infancia o situaciones personales graves que han marcado su vida de alguna manera. Lo mismo que ocurre con aquellos bebedores compulsivos que dicen beber para olvidar…

Según la ciencia médica, se tiene entonces que las personas adictas al trabajo buscan no enfrentar realidades por fuera del entorno laboral, e inconscientemente enfocan todo su tiempo, mente y atención en su trabajo para desviar otros pensamientos, pero al igual que lo que ocurre con los drogadictos, este comportamiento estanca a la persona por recibir esa alta ‘dosis’ de trabajo que él presume, lo beneficia de alguna manera.

Muchas veces la razón por la cual el trabajador compulsivo se comporta de tal forma supera los mismos temores e inseguridades que se arrastran desde la niñez. Una sociedad tan marcada por el consumismo como la nuestra, impulsa a las personas a trabajar en exceso en procura de obtener más dinero para mantener un estatus social o en busca de movilidad social. En este caso lo que se busca una ganancia económica o moral.

Para los trabajadores compulsivos también hay su test…
Así como los bebedores compulsivos tienen en el test de las Doce preguntas una herramienta para identificar si padecen la enfermedad del alcoholismo, los adictos al trabajo también pueden saber si son compulsivos revisando diez comportamientos, los cuales son:

  1. Trabajar más de 10 horas al día
    Esto aun en contravía del Código Sustantivo del Trabajo que en el artículo 161 establece que la duración máxima de la jomada ordinaria es de ocho horas al día y 48 a la semana.
  2. Descuidar la alimentación
    Los adictos al trabajo no se alimentan bien porque se olvidan tanto de las necesidades fisiológicas que no cumplen con lo normal que es el autocuidado, ni hacen ejercicio. Esta conducta puede causar gastritis y enfermedades digestivas.
  3. No descansar lo suficiente por pensar en el trabajo
    La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que para descansar lo suficiente, se debe dormir mínimo seis horas y que más que un placer, esta acción es una necesidad. En los adictos al trabajo sus horas de sueño se acortan por incrementar el tiempo que se invierte en lo laboral.
  4. La ansiedad, característica en el trabajador compulsivo
    La ansiedad se presenta por la necesidad de resolver diferentes asuntos, aspectos o problemas al mismo tiempo. Sienten que descansar llega a implicar pérdida de tiempo.
  5. Cansancio frecuente
    Se puede llegar a una fatiga o al ‘síndrome de quemazón’: el cuerpo empieza a desinteresarse por diferentes aspectos relacionados con el trabajo.
  6. Realizar trabajo en la casa y en otros momentos
    La persona adicta al trabajo lleva tareas para adelantar o desatrasarse en casa. Aún en fines de semana y durante las vacaciones busca algo qué hacer de su trabajo cotidiano o busca un elemento que represente actividad laboral. Por ejemplo, se mantiene pendiente del celular para resolver problemas o asuntos de su oficio.
  7. Negación a disfrutar otros espacios
    Para el adicto es una necesidad estar relacionándose con personas que hablen o representen responsabilidades de su entorno laboral. En otros espacios (con familia, amigos) no se siente a gusto, porque extraña el corre-corre diario.
  8. Vida sexual, alterada negativamente
    Por estar enfocada la vida en el campo laboral, por cumplir metas profesionales hay un olvido de su pareja. Tanto estrés laboral puede provocar inapetencia sexual.
  9. Tendencia a descuidar a la familia
    El trabajador compulsivo siempre tiene como excusa el trabajo o el agotamiento debido al mismo, para no salir a compartir con su esposa y sus hijos en una salida a un parque, al cine, a ver un partido de fútbol, etc.
  10. Malgenio o estrés excesivo.
    Por buscar solucionar muchas situaciones en el trabajo se vuelve irascible y cuando aparece un problema personal no lo saben enfrentar con la misma pasión con que labora.

Reconocer que se tiene un problema es el inicio de la salida de él; reconocer que se padece una compulsión es el punto de partida para todo proceso de recuperación. Y así como para los alcohólicos la aceptación de la impotencia ante el alcohol y el tener una vida ingobernable es el primer paso para tener una vida feliz, todos aquellos que padezcan alguna adicción también tienen una salida; la clave está en reconocerlo.

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