Nada cambiará…

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Por: Manuel Alberto Barragán Tovar
Ubicados en el parque central esperando se dé inicio a la celebración del aniversario de la población, mientras esperas, la gente llega; algunos despistados que aún no saben a qué han ido, otros llegan a ver qué ofrecerán sin importar el programa que se desarrolle, mientras otros en voz baja lanzan entre sí frases que cuestionan: ¿Por qué no celebraron el aniversario anterior? Durante tres años no vimos a los concejales, ¿por qué ahora aparecen? ¿Cuál es el respeto por el pueblo si después de una hora no inicia la celebración? ¿Tenía que llegar un año de elecciones para que le metieran mano al pueblo?, y como estas frases escuchas también un sinnúmero de comentarios que cuestionan no solo la celebración del aniversario, sino que expresan lo insatisfechos que están muchos de la labor de sus gobernantes. Preguntas que nadie responderá o mejor nadie quiere responder.

Este es el panorama que se repite cada cuatro años cuando Colombia tiene calendario electoral y donde quienes durante tres años permanecieron en el anonimato aparecen nuevamente a mostrar su supuesta gestión, esa que es temporal y que no es permanente, esa falsa gestión que permite llamar votos para elegirse de nuevo pero que en el fondo no tiene coherencia con el estado de la sociedad a la que se representa, sociedad que ha visto como el gasto público se incrementa en el último año de gobierno, producto de la contratación excesiva en busca de votos que permitan retornar al poder.

Obras que se quedarán a medias, ya que una vez se cumpla el objetivo electoral se abandonarán durante los siguientes tres años. Ese engaño al cual se somete a una sociedad cada vez más ignorante, pues la apuesta por el conocimiento y la educación que permitan razonar y cuestionar cada vez es más escasa, pues la inversión en educación y la apuesta por la calidad educativa no es una opción ya que esto no produce renta a quienes invierten en ella, mientras los contratos de obra pueden dejar dividendos que financien campañas con dineros del erario, esto a la vista de los organismos de control cada vez más miopes y corrompidos por la politiquería que postula y nombra a sus propios órganos de control.

Y aunque nos duela seguimos permitiendo que se nos compre el voto con unos pocos meses de gestión, con una fiesta en el barrio, o con una caja de lechona, para luego salir a la plaza principal a hacernos las mismas preguntas que por años nos hemos hecho y sin tomar decisiones que favorezcan a la sociedad y que castiguen a unos dirigentes y a un Estado cada vez más corrupto. Seguimos sumidos en nuestra ignorancia porque la pereza mental no nos permite asimilar que debemos capacitarnos para entender cada uno de los procesos públicos, que debemos conocer nuestra Constitución Política, la legislación laboral, el estatuto del consumidor, etc.: cada uno de nuestros derechos y deberes que por nuestro desconocimiento de manera permanente manipulan quienes se exhiben como nuestros representantes, llenando sus bolsillos con el dinero de las obras de las cuales cobran comisión por adjudicar y que se pagan con nuestros impuestos, un secreto que a gritos el pueblo repica en todos los rincones de la comarca.

Nada cambiará en nuestro entorno si como ciudadanos permitimos que se continúe con el despilfarro, con nombramientos a dedo en beneficio de los políticos de turno, con plantas de personal que desbordan la necesidad de los municipios, con contrataciones millonarias y por fuera de los parámetros legales, eligiendo a las mismas personas con el pleno conocimiento que nada cambiará si no lo hacemos distinto y si no hacemos valer nuestros derechos.

Nada cambiará en nuestras vidas y en nuestra sociedad si seguimos tomando decisiones erradas y eligiendo por un metro de andén, por un puesto para un familiar, con la creencia qué no hay nada que hacer… Lo que debemos entender es que el cambio está en nuestras manos, que nosotros somos lo que decidimos, y que lo que hoy tenemos es nuestra absoluta responsabilidad pues votamos por quienes siguen sin hacer nada o sencillamente tenemos la falsa creencia que si no votamos no somos responsables de la situación cuando no votar te hace aún más responsable del deterioro social.

Nada cambiará si no haces parte del cambio; si no dejas de quejarte y tomas la decisión de generar el cambio que se requiere; si no conoces tus deberes y tus derechos y los haces valer. Nada va a cambiar y solo tendrás la misma opción: quejarte durante cuatro años del atraso social y económico que tiene tu región. El momento es ahora para que evites decir nuevamente: nada cambiará.

El único responsable del futuro de la sociedad a la cual perteneces eres tú, quien con tu voto consciente eliges a quienes verdaderamente te representen y traigan desarrollo a la sociedad y no solo a sus bolsillos e intereses particulares. Con tu voto harás la diferencia, si lo usas de la manera adecuada, y así podrás observar que todo podrá cambiar.

Manuel Alberto Barragán Tovar, motivador personal.
Manuel Alberto Barragán Tovar. Capacitador y Conferencista independiente en temas de motivación personal, administración, Logística, Emprendimiento. Administrador de Empresas.

Los Dateados: este es un espacio de opinión independiente y libre expresión donde se refleja exclusivamente las ideas del autor del artículo; por lo tanto, no compromete la posición de Los del Medio S.A.S., ni del portal Todosesupo.com

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