“Fray Peña, ¡tomá caldo!”

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Por Juan de Dios Vivas-Satizábal, director www.todosesusupo.com
En los años 50 y 60 en Yumbo fue famoso el finado Jorge Enrique Sepúlveda, más conocido como Palo Arriba, hombre trabajador, dueño de grandes extensiones de tierra en el sector de Guabinas y que en sus ratos de ocio se tomaba sus tragos. Dicen que su apodo se debió a que cada vez que le preguntaban cómo iba su finca, él respondía con orgullo: “Eso va palo arriba…”.

La niñez yumbeña esperaba el paso de Palo Arriba en su caballo, cuando andaba de farra, porque lanzaba al aire manotadas de monedas, que los niños y los adolescentes recogían bajo el cuidado de sus padres. Las borracheras de Palo Arriba a menudo terminaban en el parque Belalcázar, donde soltaba discursos veintijulieros, fustigando con arengas de castigo a la dirigencia política municipal.

Esas arengas le hicieron acreedor a Jorge Enrique Sepúlveda de multas por los discursos alteradores del orden público. Él, como buen cumplidor de sus deberes ciudadanos, juicioso pagaba los 19 pesos con 50 centavos de la sanción.

Se cuenta la anécdota del día en que, en su sano juicio, Palo Arriba llegó hasta el despacho de la alcaldesa Celina Caicedo de Arango, dejando sobre su escritorio los $19,50, porque “hoy me emborrachó, y le pago por adelantado la multa”.

Hubo una época en que los discursos de Palo Arriba fueron contra el párroco Diego de Jesús Zuluaga, a quien culpaba de la supuesta pérdida de las campanas del templo del Señor del Buen Consuelo, hecho que la historia desmintió, y las campanas siguen sonando en Yumbo cada día a las 12 meridiano.

Entonces, los discursos de Palo Arriba ya no eran frente a la Alcaldía sino frente a la estatua de Fray Alfonso de la Concepción Peña que los yumbeños agradecidos levantaron en 1953. Y ahí, ante la estatua, de espalda al templo y a la casa cural fustigaba a los políticos y al cura, cerrando con su famosa frase:
Peña, ¡toma caldo!, porque te están robando“.

El robo de la placa, la punta del iceberg…
Pasan los años… y si Jorge Enrique Sepúlveda estuviera vivo, de seguro que seguiría soltando su frase de combate al ver lo que ha pasado en los últimos días con la estatua del cartagüeño.

Al pobre fray Alfonso de la Concepción Peña, algunos ciudadanos lo siguen irrespetando como si nada… Hace más de un mes se robaron la placa de bronce que orgullosos los yumbeños pusieron en su honor en diciembre de 1953, y hasta la fecha la Municipalidad no ha dicho en qué va la investigación del acto vandálico.

Lo único que sé sabe acerca del robo fue la respuesta que, con fecha lunes 27 de julio, el gerente del Imcy, Pablo Daniel Patiño Quijano, dio al concejal William Jaramillo Bejarano indicando que la placa objeto del hurto NO es considerada como parte del Patrimonio material del municipio de Yumbo (sic). El ente rector de la cultura en Yumbo desconoce los móviles de la acción delincuencial que trajo como resultado el hurto de la placa, y espera que las autoridades competentes adelanten las investigaciones pertinentes, que tengan como resultado la recuperación de la misma y la detención de los involucrados en el hecho.

Pasan los días y nada se sabe de las investigaciones y diligencias pertinentes de las autoridades competentes en, por ejemplo, las chatarrerías de la comarca para dar con la placa de bronce fácilmente identificable por su leyenda en alto relieve:
“La ciudadanía de Yumbo al R. P. Fray Alfonso de la Concepción Peña O.F.M. Diciembre de 1953”.

La placa de bronce se identifica facilmente. Con esta imagen denunciamos en noviembre de 2017 el primer acto vandálico contra la estatua. Foto www.todosesupo.com

Y no solo bastó el robo de la placa si no que ahora se suma el irrespeto a la memoria del franciscano que tanto progreso le trajo a Yumbo: en el rostro de fray Peña le ha sido puesto un grotesco tapabocas el que pareciera tampoco ven las autoridades.

Aun cuando, según la respuesta del gerente del Imcy al Concejo de Yumbo, la estatua de Fray Peña aún no es considerada legalmente como “patrimonio material del municipio de Yumbo” y mucho menos su placa, y que adelantarán los trámites ante el Ministerio de Cultura para que la reconozca como tal, lo cierto es que dicha estatua y su placa forman parte del patrimonio sentimental de los yumbeños.

El 6 de diciembre de 1953, dos días después del primer aniversario del fallecimiento de fray Alfonso de la Concepción Peña, hace casi 67 años, los yumbeños en agradecimiento por todas las obras que adelantó el frayle en Yumbo y que le dio a este pueblo el mayor progreso de toda su historia, entronizaron la estatua en el parque principal frente a su máxima obra, el templo que levantó en unión de todos los yumbeños en honor al Señor del Buen Consuelo.

El robo de la placa ocurrido hace más de un mes y la burla poniendo un tapabocas en el rostro de fray Peña debería producir la comprensible indignación en un puñado de yumbeños conocedores de la historia, pues se trata de un acto contra un patrimonio cultural inserto en los sentimientos de varias generaciones.

Aquellos atentados contra la estatua de Fray Peña bien pueden interpretarse como un agravio a una comunidad que le da a esta obra un valor especial, digno de respeto. Esta situación, que para muchos podrá parecer anecdótica y tema de burlas, debe servir para que las autoridades asuman con responsabilidad el cuidado de los monumentos públicos y para que en Yumbo se tenga la cultura del respeto por las estatuas, que suelen ser pedazos de historia, una manera de enseñar a los yumbeños adoptivos y a las nuevas generaciones que, gracias al empuje de muchos, Yumbo se ha hecho grande.

Ante el irrespeto a la memoria de fray Alfonso de la Concepción Peña Lucio, y si Jorge Enrique Sepúlveda aun estuviera vivo, de seguro que por estos días se pararía frente a la estatua diciendo:
“Peña, ¡tomá caldo!”

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