El Cristo Mutilado de Bojayá llega a Yumbo

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A las once de la mañana del miércoles 9 de septiembre hará su entrada a Yumbo el Cristo Negro de Bojayá, Chocó, a pasar varias horas con los yumbeños quienes lo podrán visitar en el Santuario de Nuestro Señor del Buen Consuelo hasta las tres de la tarde, hora de inicio de las celebraciones litúrgicas.

Ante el mismo Cristo ante el cual el Papa Francisco oró el 8 de septiembre de 2017 por la reconciliación en Colombia, los fieles yumbeños a las tres de la tarde orarán con el Santo Rosario y luego participarán en la Santa Misa por la paz y el fin de la violencia en Yumbo y en Colombia. Además, se tendrá el segundo de los siete clamores que acompañarán la imagen en su recorrido por la Arquidiócesis de Cali. Segundo Clamor: “Son nuestros familiares, ni uno más arrebatado por la estigmatización”.

La visita del Cristo Mutilado de Bojayá a Yumbo se da en el marco de la Semana por la paz 2020 y de una emergencia sanitaria que nos urge al cuidado común de la salud y la vida. El Cristo de Bojayá llega peregrino a Cali, Yumbo y Jamundí, como símbolo de la vida resiliente.

La peregrinación del Cristo Negro inició el sábado 5 de septiembre en Bojayá rumbo a Quibdó con la compañía de víctimas del conflicto armado en Colombia. Tras presidir Eucaristías dominicales en Quibdó e Istmina, la imagen fue llevada a Palmira, donde inició su caminar por el Valle del Cauca. Los palmiranos oraron ante la imagen en la Eucaristía celebrada el lunes 7 de septiembre en la Catedral de Nuestra Señora del Rosario.

Siete clamores por la vida y la paz
Del 8 al 13 de septiembre la imagen del Cristo Negro estará en la Arquidiócesis de Cali visitando varios sectores en los que se tendrán los siete Clamores por la vida y la paz.

  • Primer clamor: “Son nuestros hermanos, ni un más arrebatado por la indiferencia”, en el barrio Potrero Grande de Cali.
  • Segundo clamor: “Son nuestros familiares, ni uno más arrebatado por la estigmatización” en Yumbo.
  • Tercer clamor: “Son nuestros amigos, ni uno más arrebatado por la Violencia”, en Jamundí.
  • Cuarto clamor: “Pacto por la Paz y la Vida”, en la Universidad Autónoma de Occidente.
    Quinto clamor: “Son nuestros hijos, ni uno más arrebatado por la estigmatización”, en el barrio Llano Verde de Cali.
  • Sexto clamor: “Son nuestros vecinos, ni uno más arrebatado por la codicia”, en Catedral de San Pedro de Cali.
  • Séptimo clamor: “Luz por la paz, prendámonos de ella”. (clausura de la Peregrinación y la Semana por la Reconciliación y la Paz, en la Plaza de Toros de Cali).i

El Cristo de Bojayá viene como gesto de unidad para el Suroccidente y Pacífico colombiano y es el mismo que el 2 de mayo de 2002 fue testigo de uno de los actos más crueles de la guerra en Colombia. Ese día 119 personas que se protegían en la iglesia murieron en medio de un enfrentamiento entre la guerrilla y los paramilitares.

El cuerpo mutilado de este Cristo es la representación de un pueblo herido en la guerra, un pueblo que necesita renunciar a toda expresión de violencia, asumiendo el compromiso de sanar heridas, respetar diferencias, tramitar sus conflictos a través del diálogo y enseñar a sus nuevas generaciones el servicio de la paz.

Cuando el papa Francisco visitó Colombia en 2017, ante el Cristo Mutilado de Bojayá el 8 de septiembre dijo estas palabras:
Nos reunimos a los pies del Crucificado de Bojayá, que el 2 de mayo de 2002 presenció y sufrió la masacre de decenas de personas refugiadas en su iglesia. Esta imagen tiene un fuerte valor simbólico y espiritual. Al mirarla contemplamos no sólo lo que ocurrió aquel día, sino también tanto dolor, tanta muerte, tantas vidas rotas y tanta sangre derramada en la Colombia de los últimos decenios. Ver a Cristo así, mutilado y herido, nos interpela. Ya no tiene brazos y su cuerpo ya no está, pero conserva su rostro y con él nos mira y nos ama. Cristo roto y amputado, para nosotros es «más Cristo» aún, porque nos muestra una vez más que Él vino para sufrir por su pueblo y con su pueblo; y para enseñarnos también que el odio no tiene la última palabra, que el amor es más fuerte que la muerte y la violencia. Nos enseña a transformar el dolor en fuente de vida y resurrección, para que junto a Él y con Él aprendamos la fuerza del perdón, la grandeza del amor (…)”.

El Cristo de Bojayá viene peregrino como llamado de unidad y paz, haciendo visible el dolor, producto de una guerra inútil, pero también llamando al perdón como camino seguro de una sociedad reconciliada.

Tras dejar la Arquidiócesis de Cali, el lunes 14 de septiembre el Cristo de Bojayá estará en Buenaventura, en el Centro de Memoria Histórica del litoral Pacífico.

Fuente: Observatorio de Realidades Sociales de la Arquidiócesis de Cali y Pastoral Afro Cali.

Ante el mismo Cristo ante el cual el Papa Francisco oró el 8 de septiembre de 2017 por la reconciliación en Colombia, los fieles yumbeños a las tres de la tarde orarán con el Santo Rosario y luego participarán en la Santa Misa por la paz y el fin de la violencia en Yumbo y en Colombia. Foto tomada de internet.

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