Un nuevo año por empezar

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Por Boris J. Abadía V. para www.todosesupo.com
Desde hace más de cuatrocientos años, por orden del papa Gregorio XIII, se estableció el calendario gregoriano en los países católicos y con el tiempo a casi todo el mundo, determinando que los años contarían con 365 días en ciclos de a cuatro, añadiéndole un día más en el cuarto de ellos para que coincidiera el tiempo con el que se demora en darle una vuelta la Tierra al Sol. Esto, pues, un invento humano que obviamente no implicaba que el cambiar de un año a otro representase algo extraordinario, como lo pude llegar a pensar en mis tiempos de infancia en los que el nerviosismo aparecía a pocas horas de terminar la Noche Vieja.

El último día del año, desde el mediodía ya andaba preocupado con lo que pasaría después de medianoche y con ganas de ponerme la ropa nueva que ya estaba planchada sobre mi cama esperando a ser estrenada. Algunas horas después de haber participado en la simpática tradición de comer las doce uvas comprendía que todo seguía igual excepto por la ropa, que ya estaba manchada de comida.

En la actualidad, en un día como el de hoy, 31 de diciembre, muchísima gente está nerviosa con las compras y los preparativos para recibir un nuevo año, seguramente con la esperanza de que sea algo mejor del que está por terminar. Los agüeros empiezan a aparecer según va llegando la hora y dependiendo de cada país. En esta ocasión el Covid-19 no podrá quitar la costumbre de darle una vuelta a la manzana con una maleta a los que quieran viajar, porque el toque de queda no alcanzó a hacerse efectivo a pesar del gran aumento de contagiados. Para aquellos que buscan el amor es probable que ya tengan su ropa interior amarilla (o roja si es en España), a punto de que se les quite la etiqueta para poder lucirse. Y así una buena cantidad de supersticiones que se hacen con la ilusión de mejorar lo vivido en el año viejo, sin tener en cuenta que la fe debe estar encaminada únicamente en Dios y que ni las lentejas en los bolsillos, ni comerse las uvas, ni nada parecido traerá lo que se busca.

El 31 de diciembre tiene las mismas horas que el 1 de enero y que el 18 de junio, así como 2021 tendrá la misma cantidad de días que 2022 y, si no se inventan nada raro, que las de 2023, así que todos tienen la misma importancia. El mismo afán que podamos tener por estar con nuestros seres queridos en la Noche Vieja debe ser igual para cualquiera de los otros días del año y esa misma alegría o ese mismo amor con el que nos podamos dar ese “Feliz año” debe ser idéntico para podernos abrazar o demostrar lo que sentimos en cualquier fecha. Lo bueno de todo esto es que por lo menos en este día expresamos lo que sentimos y nuestras mejores intenciones se manifiestan, pero ojalá sigamos con este mismo impulso por siempre. Tengan todos ustedes mucha felicidad en este nuevo periodo que va a comenzar.

Boris J. Abadía V.
Boris J. Abadía V., comunicador social y escritor yumbeño radicado en España. Editor de www.desdemipuntodevista.es
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