¿Por qué escribo?

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Por Boris J. Abadía V. para www.todosesupo.com
La respuesta es sencilla: porque tengo la bendición de no estar entre los casi ochocientos millones de personas en el mundo que por motivos de desigualdad social o por malos gobiernos no saben leer ni escribir. Un dato muy preocupante y que por lo menos debería invitar a saber aprovechar estos grandes regalos, pero en muchas ocasiones el estado de constante pereza en el que vivimos nos limita a disfrutar de algo tan sencillo como la lectura y en mayor medida, de la escritura. Acciones como la de revisar un libro a ver si tiene fotos o dibujos y desecharlo cuando no se encuentran, definen el nivel en el que estamos. Se entiende entonces el por qué son tan atractivas las aplicaciones donde la comunicación se transmite a través de fotos o de videos y el contenido para leer es casi inexistente: pues porque son más fáciles y el nivel de esfuerzo solo se resume en ir deslizando la pantalla del teléfono móvil.

Para quienes no tenemos la habilidad de hablar en público y ya tartamudeamos hasta para contar un chiste entre amigos, la opción de escribir es la más indicada para organizar nuestros pensamientos y después poderlos expresar correctamente. Todos tenemos algo que contar (real o ficticio) así sea a nosotros mismos, y no se necesita tener las habilidades de un García Márquez para sentirse con el derecho de escribir, de la misma manera que no hace falta ser un Messi para poder jugar un partido de fútbol en la cancha del barrio. Solo se trata de liberar todo lo que venga a la cabeza e irlo ordenando (otro beneficio de escribir, el ordenar), para que después se lea y por qué no, sea compartido a alguien que seguramente está interesado en el tesoro que se acaba de plasmar. ¿Con qué derecho le negamos a nuestros lectores el poder ver lo que sale de nuestra mente?

En nuestras aplicaciones no estaría mal el renunciar a las facilidades de comunicarnos con los amigos o los no tan amigos a través de los mensajes de voz por la simple pereza que da el mover tanto los dedos y decidirnos a volver a lo bueno de la escritura. Se mejoraría nuestra ortografía así fuera gracias al auto corrector y poco a poco nos animaríamos a escribir más seguido. Es sencillo, si yo pude escribir un libro (bueno, regular, o un ladrillo, usted dirá), cualquiera lo puede hacer. No se niegue la oportunidad de hacerlo, tanto sea para que lo comparta al público o no. Escriba, se lo recomiendo.

A propósito, mi primer libro RECUERDOS EN LA GUACA DE SAN JACINTO lo puede conseguir por WWW.AUTORESEDITORES.COM en Colombia y a través de Amazon en el resto del mundo.

Boris J. Abadía V.

Boris J. Abadía V., comunicador social y escritor yumbeño radicado en España. Editor de www.desdemipuntodevista.es 

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