De lagunas y vacíos

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El recién estrenado —que ya tardaba— Estatuto de la Oposición, vio la luz en un momento muy particular de la sociedad colombiana. En el marco de la apenas parida Constitución Política que, a su vez, también obedece a su época marcada por el conflicto interno armado, por la negación del mismo durante décadas, por el auge del narcotráfico, por la mano dura y la macrocardia del sector más vulgar de la derecha del país (en cabeza de cierto capataz de hacienda demagogo y carismático), pero también por la recuperación del poder por parte de la élite bogotana de derecha, pero un poco menos vulgar, que guarda el decoro… en fin. En suma, el último cuarto de siglo colombiano.

A todo ello, y no menos importante, hay que sumarle la polarización del país: Samper contra Pastrana, Serpa contra Uribe, Serpa contra Uribe de nuevo, Santos contra Mockus, Santos contra Zuluaga, Petro contra Duque… Una contienda siempre entre dos extremos.

En ese contexto surge el Estatuto de la Oposición que asume que, si hay segunda vuelta, los dos candidatos que pasen, van a ser extremada y casi absolutamente contrarios en todo. No obstante, ahora que podemos hablar con cierta distancia de las más recientes elecciones presidenciales, nos es posible afirmar ciertos aspectos como quien activa las escobillas para esclarecer el parabrisas.

Ya casi todos nos hemos enterado de que el Petro es el presidente electo. Y digo «casi todos» porque hay sectores de la derecha, particularmente del Centro Democrático que aún no se han enterado. Guardando las proporciones se podría susurrar como el Zaratustra del Nietsche: «¿será posible? estos pobres viejos no se han enterado de que Dios ha muerto».

Descabezado el primer ungido (el Zuluaga), muchos creímos que si había segunda vuelta, el Fico pasaría a hacerle contrapeso al Petro. Y para muchos —incluido este que escribe— sucedió que el Hernández tomó esa posición. Fue entonces cuando la mayor parte de los sectores no afines al Petro se volcaron hacia la campaña del ingeniero, incluido un sector bastante amplio del uribismo.

Ahora el también empresario, con sus frases descachadas y comentarios desatinados se volvió el héroe que no permitiría que el neocomunismo abrazara al país con sus tentáculos que, admitámoslo, no llegan a ser ni muñones. 

Además, se consolidó la idea generalizada, pero típica de sociedades con una idea de éxito permeada, condicionada o determinada por el capitalismo, de que un buen empresario tiene que ser un buen gobernante, como si la administración de empresas y la administración pública no fueran, a veces, incluso opuestas.

Y justo cuando el polémico Hernández se consolidaba como el candidato de ese sector, se va, lanza en ristre, contra el «presidente eterno» de Paloma Valencia.

Más tarde, pero no tanto, le vino la idea de que sí iba a ocupar la curul que le pertenece por derecho propio en el Congreso al jefe de la oposición, pero negó rotundamente que tuviera la más mínima intención de ejercer la oposición contra el gobierno del Petro. Hace unos días leí un titular en que en una más de las volteretas de este curioso personaje: un verdadero tiro al aire puesto que como nos decía la siempre grande María Expropiación Petronila Lascuráin Y Torquemada de Botija: «Pos ya saben que yo como digo una cosa digo otra, pues si es que es como todo, hay cosas que ni qué, ¿tengo o no tengo razón?».

¿Un vacío, una laguna jurídica o mental? Spinoza afirmó que el vacío no existe. Hoy —nos dice Deleuze— «los físicos dicen: los agujeros no son ausencias de partículas, son partículas que van más rápido que la luz. Anos volantes, vaginas rápidas, la castración no existe».

El concho: Hasta un niño sabe que los votos del Pacto Histórico en Yumbo no son endosables a tal o cual candidato aunque, aval en mano, se disponga a una carrera por la Alcaldía y el Concejo. Lo que hasta un niño sabe, parecen ignorarlo algunos sectores políticos. 

Mahmoud A. ibn Marlium Jamir. Sociólogo yumbeño.

Mahmoud A. ibn Marlium Jamir. Sociólogo. Exmiembro del Parlamento Nacional de Juventudes Liberales. Excandidato al Consejo Directivo del Instituto del Pensamiento Liberal. Exsecretario de la Dirección Municipal Liberal de Yumbo. Corista y serenatero. Ópera, libros, café y tabaco.

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