Álvaro “Cañitas” Cuero Sepúlveda y la historia de Cangrejos en Yumbo

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El 8 de agosto de 2022 falleció Álvaro Cuero Sepúlveda, referente en la historia de la música afrocaribeña en el Valle del Cauca. En su honor, reproducimos el siguiente texto tomado del libro Tertulia de Antaño, Volumen II, publicado por la Cámara de Comercio de Cali.

Por Juan de Dios Vivas-Satizábal, redactor del libro Tertulias de Antaño.
De los bailaderos yumbeños el de mayor renombre tal vez ha sido Los Cangrejos de Álvaro “Cañitas” Cuero y Fanor Candelo. Cuenta Cañitas que la idea de montar un grill se les ocurrió en el año de 1964 después de una pelea del boxeador profesional Bernardo Caraballo en Cali. Le dije a Fanor que lo esperaba en el Bar Nápoles de Cali, adonde nosotros íbamos porque allá trabajaba como cantinero el gordo Félix Gutiérrez, conocido de nosotros en Yumbo…

Cañitas dice que en ese negocio sonó una melodía de Daniel Santos que él nunca antes había oído: Un poquito de tu amor. Esa melodía me cogió y me trastornó todo, por la época ya estaba de moda “Lamento Borincano” también del jefe Daniel. Esa noche le propuse a Fanor que montáramos un negocio. Maduramos la idea por varios meses y concluimos que sí, lo íbamos a hacer, pero yo nunca pensé tener un negocio por hacer plata, sino que ese era mi goce: la música, las mujeres y todo ese poco de pendejadas, eso fue mi vida…

La naciente sociedad no tenía el plante para el negocio, sino sólo la música con la que amenizaban fiestas familiares y consiguieron con Alberto Gómez el dinero prestado para comprar unas mesas de segunda donde Carlos Otálora. Inauguraron el negocio al frente de la casa del finado Jorge Lenis, en la esquina de la carrera 6 con calle 5, en una víspera de Fiesta de la Madre. Ahí duraron quince días, hasta cuando el papá de Fanor les ofreció una casa en la carrera quinta entre cuarta y quinta, siendo cantinero Henry Pastrana. Ahí duraron unos tres o cuatro años, hasta que sucedió un problema:

Cierta noche llegaron unos muchachos muy entusiasmados y nos pidieron autorización para bailar una danza oriental. Nosotros les autorizamos. Se vistieron con unas vainas raras y empezaron a bailar. En el instante en que la puerta del negocio la cerrábamos, pasaba Joaquín López, funcionario del Municipio, y alcanzó a ver esos muchachos bailando. Inmediatamente se fue a poner la queja a la policía…

Cuando la policía llegó no encontraron nada anormal. Los danzantes se alcanzaron a esconder en el interior de la casa y los dueños del negocio estaban charlando como si nada. De todas maneras, los agentes le informaron a la alcaldesa Celina Caicedo de Arango, que era una mujer de armas tomar, quien les impuso un horario de funcionamiento. Esta situación incómoda que les causaron los bailarines obligó a los dueños de Cangrejos a llevarse el grill para Cali, llegando al sitio donde había estado el Nápoles, que ya no funcionaba, pero al que la gente llegaba como si aún existiera.

Allá les empezó a ir tan bien que en un fin de semana vendían lo que en Yumbo en quince días, pero tenían el problema de que ellos estaban sujetos a los meseros quienes eran los que sabían dónde se compraba la música y les tiraban clavija con el negocio que siempre se veía lleno. Al final se acoplaron, conocieron los secretos del negocio hasta que en 1971 se regresaron para Yumbo porque en el sector de la carrera 8ª con calle 22, que era donde estaban establecidos, empezaron a atracar mucho.

El grill Los Cangrejos cuando vuelve a Yumbo llega a la carrera sexta entre calles 7ª y 8ª, a la caseta donde antes había funcionado el Arrecife, negocio que tenían Argemiro López y Reinaldo Largo, quien quedó administrando el negocio de la fritanga y Argemiro entró a hacer sociedad con Fanor y Álvaro Cañas. De ahí pasaron al parque principal, sitio donde tal vez tuvo el mayor esplendor.

La fama de Cangrejos era tal que todos los domingos llegaba gente de Cali a bailar y a disfrutar la música que en exclusividad tenía el grill. A las once de la noche salía un bus expreso con las personas que habían venido a bailar. Rememora Álvaro “Cañas”: Ese bus lo pagábamos nosotros. Tanta afluencia de gente también se debió a que la música que nos llegaba del otro lado, nosotros la mandábamos todos los sábados a la Voz del Valle para hacer propaganda. La gente oía esa música, todo ese poco de cantantes que estaban en apogeo, porque un disco de esos en esa época valía un poco de plata y eso nos dio a nosotros también bastante caché, como se dice. Era tal el éxito que venía gente de Cali a las dos de la tarde esperando en el parque a que nosotros abriéramos, eso fue una cosa fenomenal.
(…)

Álvaro “Cañitas” Cuero Sepúlveda fue uno de los referentes de los melómanos del Valle y Colombia. Para la foto le acompañaron Daniel Santos y Leo Marini. Fotos archivo Gustavo Lenis Bejarano.

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