Un recorrido por el Museo San Sebastián

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Como colaborador e integrante del Grupo de apoyo al Museo San Sebastián de Yumbo y bajo la sombra de estos frondosos árboles, quiero dar a todos los presentes un saludo de bienvenida en este lugar de encuentro con el pasado.

Abramos nuestra mente y nuestros corazones para entrar en el baúl de los recuerdos y así evocar el Yumbo que se fue, con sus historias, costumbres, tradiciones, cuentos y anécdotas, cuando nos situemos frente a las obras plasmadas en lienzos por verdaderos artistas yumbeños, y ¿qué decir de los registros fotográficos expuestos aquí para deleite visual de todos ustedes?

A través de estas muestras y objetos, recrearemos los sentidos. Por ejemplo; nuestros oídos percibirán el sonido estridente del tren; el canto característico o vocerío de las mecateras de antaño ofreciendo sus exquisitos manjares; el bullicio de la muchachada coleándose en los raudos vagones con olor a café. Ah, cómo olvidar ese inigualable olor al recién horneado pan de las Quinteros, el olor a tierra húmeda del piso de las casitas de palmicha y paredes de barro embutido o de adobe, en donde se respiraba el verdadero calor familiar que se prodigaban nuestros abuelos.

Evocando esos gratos recuerdo de casas grandes y extensos solares, la pluma de escritores yumbeños escribieron que esta casa donde hoy abre sus puertas el único Museo de los yumbeños, vivió la familia del señor Aníbal Zúñiga, familia que donó parte de estos terrenos para la construcción del templo por los años 30 del siglo pasado. En esta casa vivió el matrimonio conformado por el señor Pablo López motorista y maquinista operador de la planta eléctrica y la Sra. Tulia Zúñiga y sus dos hermanas de ejemplar vocación religiosa.

Continuando con este viaje imaginario por el Yumbo aquel de nuestros mayores, hombres humildes, honrados y trabajadores, visionamos el chapoteo de los buques a vapor que navegaban por el caudaloso río Cauca zarpando y llegando a Puerto Isaacs, llevando en sus entrañas el progreso y pasajeros ávidos de aventuras. Cada cuadro, cada pintura te hablara, estimado visitante y coterráneo, de un pasado que vives hoy en el presente.

El “tan, tan” del sonoro tambor en la época de la Semana Santa, aun se escucha hoy, evocando el famoso “Café con Pan” despertando a los soñolientos yumbeños al paso de San Juan y la Magdalena. Oh! Culto piadoso, y venerada fue la devoción de nuestros abuelos a su Santo Patrono, el Señor del Buen Consuelo, tradición que perdura y que tenemos que rescatar. Admiremos su oratorio y saludemos con una reverencia al gran gestor de la obra del templo en su honor, loor y agradecimientos a fray Alfonso de la Concepción Peña.

Este recorrido nos introduce a admirar el trabajo artesanal de las alfareras dándole forma al barro para elaborar los utensilios de uso cotidiano; el arco iris de majestuosos colores que formaban las “eras” de la flor de montenegro sembrada en extensos solares. Aquí también ocupan un lugar los pintores de brocha gorda, ¿qué sentirían estos nobles abuelos y abuelas frente a estas invaluables representaciones de su incansable labor?

Ascendamos al segundo piso, no sin antes detenernos a darle “manivela” y un empujón a los carros de don Pío Baffoni y don Tito Bonilla. Allá arriba se escuchan aun los acordes de la Banda Municipal de músicos amenizando bazares y festivales desde el kiosco de la retreta en la Plaza municipal. Allí están esos músicos maestros del solfeo que recrearon bailes y fiestas al son de pasillos, bambucos y pasodobles

No podía faltar un homenaje al espíritu vagabundo de nuestros personajes típicos y pintorescos, cada uno con su fantasía mental. Colmillo, Tabaquera, la Guayacana, Arellano, Paloarriba, etc, etc, uno a uno va desfilando ante nuestros húmedos ojos empapados de nostalgia, recuerdos o folclóricas anécdotas.

Al fondo de estos espaciosos salones escuchamos los estridentes gritos de goolll de los afamados equipos yumbeños: Once Amigos, Torino, Conquistador, Transindustriales y otros que se llenaron de gloria en las canchas de tierra y arcos de guadua.

Este ha sido un vertiginoso recorrido por este lugar porque la curiosidad no da más espera, este espacio es para los yumbeños propios y extraños, apropiémonos de él, apoyemos y divulguemos la cultura y la tradición, valoremos nuestro patrimonio, porque aquí se refleja como éramos y como hemos llegado ser lo que somos.

Gracias…

Palabras de Jorge Eliécer Sánchez en la reinauguración del Museo San Sebastián de Yumbo.

Jorge Eliécer Sánchez Puentes.

Jorge Elécer Sánchez Puentes. Nacido en Yumbo el 21 de diciembre de 1949. Hijo de Ernesto Sánchez Sepúveda y Simona Puentes Santamaría. Estudió en la escuela José María Córdoba y Colegio Mayor de Yumbo. Fundador y director del Grupo de Teatro Profecías.

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