Exceso de información, vivir entre dos pandemias

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Por Boris J. Abadía V. para www.todosesupo.com
Si bien es cierto que el nivel de tensión entre la sociedad ya estaba alto desde antes de la llegada del coronavirus, también lo es que aquel subió en la medida en que los números no daban buenas noticias y especialmente en la cantidad de información, a veces contradictoria, que inundaba nuestras redes sociales o nuestros televisores.

Al principio, supuestamente esto era como una gripe y al final resultó ser mucho más grave, bueno, aunque en honor a la verdad la “simple gripa” tiene a sus espaldas mucho más muertos que el COVID-19. Nos dijeron que no debíamos tener miedo, pero veíamos en las noticias que los muertos se contaban por miles. Luego nos llenaron la mente con el famoso #quédateencasa, así con hashtag y todo, pero había que ir a trabajar. Y si no trabajábamos, no comíamos, en algunos casos (en muchísimos casos).

Con el distanciamiento social que se necesitaba para evitar contagios, por ejemplo, se nos prohibió llevar copiloto, así fuera el/la esposo/a en el coche. Este/a debería estar sentado de manera diagonal al conductor. Cabe destacar que a la hora de dormir esta prohibición quedaba sin valor y podíamos hacerlo con nuestras parejas, si es que las teníamos y, depende del caso, sin distancia.

En lo referente al tapabocas, según lo leído o visto, es algo que sirve, pero no sirve, o algo así. Si lo usamos ayuda a no contagiar a los demás, por si tenemos el virus. Lo curioso del tema es que no sabemos si estamos contagiados. Aquí en España no fue obligatorio su uso sólo hasta ahora cuando, en teoría, ya vamos saliendo de este problema, algo difícil de entender. Luego ves más información donde te dicen que el 80 % de la población va a ser infectada y que algunos ya lo hemos tenido y no nos hemos dado cuenta. ¿Entonces, para qué el tapabocas? ¿Y los guantes? ¿Y el gel anti-bacterial para algo que no es bacteria? ¿O sí? Nunca me quedó claro eso ni el afán excesivo por comprar papel higiénico.

La Organización Mundial de la Salud dijo en un principio que el COVID-19 permanecía en las superficies y también en el aire, luego rectificó y resulta que allí no se queda. Recomendó la distancia de 2 metros y nada de besos ni saludos de mano ni abrazos, pero en los transporte como metro y autobuses la gente va apretada, entonces sí que hay un gran peligro de contagio aunque no tendríamos que preocuparnos porque supuestamente ya han sacado la vacuna en Cuba, China y Estados Unidos. Lo malo es que otros dicen que el remedio sólo tardará en llegar para 2022. A propósito de la vacuna de Bill Gates (USA) dicen que esta va a contener un chip con el que nos van a controlar, todo como parte de un proyecto de los más poderosos del planeta llamado “Nuevo orden mundial”, sería más o menos como escoger entre morirnos o permitir que nos manejen.

En fin, esto es solo algo de lo que recibimos de los medios de comunicación. Muchas opciones para tratar de identificar a una verdad y muchas opciones para crear confusión y caos. Lo único claro es que cada quién es responsable por su cuidado y el de los suyos. Y la tranquilidad mental que pueda verse afectada por el exceso de información, también hace parte de nuestra responsabilidad.

Boris J. Abadía V.
Boris J. Abadía V., yumbeño radicado en España hace 18 años.

Los Dateados: este es un espacio de opinión independiente y libre expresión donde se refleja exclusivamente las ideas del autor del artículo; por lo tanto, no compromete la posición de Los del Medio S.A.S., ni del portal Todosesupo.com

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UN COMENTARIO

  1. Es muy cierto lo que dices
    Mata más la desinformación que el mismo vírus.

    En una sociedad como la actual en la que solo vigilamos las pelusas de nuestro propio ombligo y en la que todos nos creemos sabios es muy fácil dejarse llevar por la desinformación, esto es como cuando jugábamos de pequeños al teléfono roto … La bola cada vez se va haciendo más grande y llega a manos del tonto de turno (también se le puede llamar influencer o líder político), ese con alardes de sabiduría y grandeza y como es el tonto de turno repite esa falsa información y si tiene borregos (seguidores), estos repiten las mismas burradas.

    Somos una sociedad muy influenciable en la que tienen más peso los comentarios de tuiteros/instagramers/tiktokeros…. Que los de un medició/investigador/enfermera.

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