Parroquia de San Antonio María Claret, Yumbo

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Por Juan de Dios Vivas-Satizábal.
(La presente crónica forma parte del libro Tertulias de Antaño, Segundo Volumen, redactado en 2014. La tertulia en que los habitantes del barrio Simón Bolívar compartieron sus recuerdos se llevó a cabo el 9 de junio de 2005).

La historia de la capilla de San Antonio María Claret del barrio Simón Bolívar de Yumbo, a grandes rasgos, es idéntica a la de San José Obrero: se consiguió a punta de festivales y venta de comida. Sería por eso, tal vez, que uno de los asistentes a la tertulia de Capillas y Parroquias de Yumbo dijo que, en lo que tiene que ver con los logros comunitarios, las comunidades colombianas están en mora de levantar el Monumento a la Empanada.

En los años 60 los habitantes del alrededor del parque Simón Bolívar tuvieron conocimiento de que los de la Chanca se estaban moviendo para tener su propia capilla. Motivo de admiración entre los yumbeños ha sido el empuje y la unidad de los habitantes del barrio Uribe Uribe, por eso no fue motivo de extrañeza que la consiguieran, y fue también acicate para que los del Bolívar también se lo propusieran.

Debe ser por eso que el padre Libino Arjona un domingo después de misa le preguntó a Noemí Figueroa de Taffa que si era verdad que ellos también estaban con el cuento de querer capilla… Y desde aquel día, el padre José Oyón Ordóñez quedó a cargo de la comunidad del barrio Simón Bolívar.

El padre Oyón se reunió, entonces, con Noemí y Edelmira Olave. Después llegarían Joaquín Quintero, Leonardo López, Tulio Betancur… Ya se contaba con la promesa de Laercio Lenis de que, si se curaba de un mal que le aquejaba, donaba un lote en el marco del parque para una futura capilla. Como el favor Divino le fue concedido, donó un lote de cinco metros de frente.

De esa primera reunión el padre Oyón recordaba que para la capilla se necesitaban diez metros de frente, razón por la cual la curia compró los cinco metros restantes. Muchas personas le han manifestado al padre Oyón lo extraño que resulta un templo a mitad de cuadra. Yo solo atino a decir que no había más porque ahí era donde estaba el terreno que a la Iglesia obsequió don Laercio…, argumentaba el padre José Oyón Ordóñez.

Enun lote de mitad de cuadra frente al parque Bolívar los vecinos iniciaron la construcción de la capilla de San Antonio María Claret. Foto Julián Muñoz para vwww.todosesupo.com

Se constituyó, pues, un comité pro-capilla que empezó a trabajar y a motivar a los demás habitantes del barrio Bolívar Simón Bolívar. Además de los primeros que inicialmente se habían reunido con el padre Libino, también estuvieron, entre otros, Ruperto Sepúlveda, Celina Caicedo de Arango, Ofelia Ferrerosa, Mario Lasso, Velma Muñoz, Alba Mondragón…

De aquellas primeras reuniones habrá de recordar Noemí de Taffa que la convocatoria a las reuniones del Comité se hacía lanzando dos cuetes al aire; los vecinos estaban tan acostumbrados a que apenas oían los dos estallidos decían: ¡Pa´ la casa de la mona que hay reunión…! En lo que coincidieron los asistentes a esta tertulia es que la capilla surgió en la casa de Noemí.

Corrían los primeros años del decenio del 60, y es en la casa de Manuel Brión, carrera segunda con calle 13, donde se harían los primeros bingos, bazares y rifas para empezar a recaudar el dinero para la construcción de la capilla; después las actividades se hicieron en el parque en una ramada montada en el lote donde habría de construirse la capilla.

Cuenta Omar Lenis que la primera piedra para la capilla fue bendecida por monseñor José Efrén Romero en los años 1964 ó 1965, y se inicia la construcción siguiendo los planos que un joven vecino del barrio, el dibujante profesional Néstor Julio Sepúlveda, había elaborado. Los maestros de obra fueron José Viveros y Raúl Miranda.

Recuerda también don Omar que en el proceso de construcción de la capilla se tuvo dos vigilantes. Uno de ellos era Sigifredo Valdés, cariñosamente le decíamos Vampiro, y en un festival que hicimos un 24 de diciembre, en la madrugada se presentó un problema y lo mataron a puñal.

Como anécdota Omar también relata que Víctor Mario Cortázar para la época estaba recién entrado a trabajar a Cementos del Valle, y el comité pro capilla le puso la tarea de conseguir en la empresa quince viajes de piedra para los cimientos; cumplió con su encargo y con la arena sacada de Cauca, se fundieron.

La construcción de la capilla fue posible por las mingas que los fines de semana adelantaban los vecinos del barrio Bolívar. Para conseguir la arena hablaron con don Alfonso Lenis para que les autorizara sacarla de Cauca en su hacienda Guachicona. Hoy resaltan la colaboración, además, de Libardo Puentes y Miguel Apolinar que tenían volqueta en la que trajeron la arena. Con la Ladrillera La Sultana consiguen el ladrillo; por esos días el padre Oyón se ausentó de Yumbo.

De esa ausencia el padre José Oyón Ordóñez recuerda que él cumplió su tiempo de servicio en Latinoamérica y se regresó para su tierra, en la idea de estar con su familia unos tres meses. Sin embargo, en su estadía en España a través de un primo hermano jesuita conoció a unas monjas venezolanas que le invitaron a trabajar en su país. Sin pensarlo resultó instalado en el Estado de Trujillo hasta el día en que llegó el papa Pablo VI a Bogotá al Congreso Eucarístico Internacional en 1968.

Ese hecho marcó el regreso del padre Oyón a Colombia. Vio el arribo de su Santidad a tierra colombiana en casa de un médico español casado con una venezolana. Aquella tarde el padre Oyón no pudo evitar emocionarse hasta las lágrimas en el momento en que el Santo Padre besó el suelo del aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá, porque él sentía cercana esa visita ya que había participado en las reuniones preparatorias del Congreso Internacional, el que venía a presidir Pablo VI.

En vista de esto, su compatriota le sugirió que fuera hasta Colombia, cosa que así hizo. De visita en nuestro país, el padre Oyón fue a saludar de cortesía a monseñor Alberto Uribe Urdaneta a quien le contó que estaba trabajando en Venezuela. El obispo le dijo: Tú eres de la diócesis nuestra, y te tengo un puesto en el SENA. Piénsalo, pero vete enseguida para que regreses a posesionarte…

El padre Oyón regresó a Cali y siguió vinculado con la comunidad yumbeña, hasta el punto de que se radicó en Mulaló. Hoy por hoy él se siente mulaleño, y así lo ratifica Abelardo Tello García quien ha acompañado al padre Oyón por cerca de treinta años en su labor pastoral por todas las veredas de nuestro municipio. Dice el padre Oyón que con motivo de sus Bodas de oro sacerdotal viajó a su país en el año 2004, pero se sintió extraño y añoraba a su Mulaló.

Durante la ausencia del padre Oyón en los años sesenta, los feligreses del Bolívar trabajaron arduamente en la construcción de la capilla. Aceptaron su recomendación de que la capilla también tuviera un salón que sirviera a la comunidad. Esto hizo más novedosa la naciente capilla: es posible que sea el único templo de dos pisos. Eso sin contar con que, en los primeros años de funcionamiento, la iglesia estuvo en el segundo piso.

Después fue el proceso para que se creara la parroquia, hasta que se logró en el año 1997 cuando el arzobispo de la Arquidiócesis de Cali expidió el Decreto 164 del 97 de fecha 13 de diciembre. El primer cura párroco fue el presbítero Víctor López Castro; luego le seguirían Islam González, Daverson Cañaveral y Diego León Ocampo que cuando realizamos la tertulia Capillas y Parroquias de Yumbo estaba dirigiendo espiritualmente a la comunidad del barrio Simón Bolívar y sectores aledaños.

Con estos últimos sacerdotes se moderniza el templo dotándolo de campanario y torre, y se construye la casa cural en el segundo piso. Pero años antes, el padre Rafael Tovar que había llegado a la parroquia del Señor del Buen Consuelo les sugirió a los del Bolívar que se le cambiara de santo a la capilla con el argumento de que en Yumbo todos los templos estaban dedicados a santos y no había ninguna para santa. Los feligreses, empezando por la familia Lenis Pizarro que eran sobrinos de Laercio, protestaron y la capilla siguió siendo San Antonio María Claret, por sécula seculórum, porque ese había sido la voluntad de nuestro tío, terminó diciendo Omar Lenis.

(Después del padre Diego León Ocampo le siguieron en su labor pastoral y de acompañamiento de la feligresía de San Antonio María Claret, los presbíteros Mauricio López, Fernando Galeano y Alonso Salcedo, párroco en ejercicio en el 2022).

Poema a la parroquia de San Antonio María Claret, autor presbítero Alonso Salcedo. Imagen tomada del facebook San Antonio María Claret.

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